Efemérides de Santa Cruz

Romería del Santo Cristo de Paso Alto en Santa Cruz de Tenerife

16.09.2017 | 23:29
Romería del Santo Cristo de Paso Alto en Santa Cruz de Tenerife

E l próximo viernes día 22, a las 20:00 horas, tendrá lugar en Santa Cruz de Tenerife la V Romería del Santo Cristo de Paso Alto, organizada por el Distrito Centro-Ifara. La fiesta rememora la que comenzó en 1797 y se celebró hasta principios del siglo XX.

Comenzará en la Cruz de San Agustín, situada en la confluencia de las calles San Francisco y La Marina, y terminará en el Fuerte de Almeyda, donde se oficiará una misa canaria.

En la planta superior del castillo de Paso Alto existió una pequeña capilla en la que había un cuadro del Crucificado, de 2,94 metros de alto y 1,74 de ancho, al que acompañaba la Virgen, con túnica blanca y manto azul, y San Juan Evangelista, con túnica verde y manto rojo, obra del pintor Juan de Miranda (Las Palmas 1723-Santa Cruz 1805). En su parte inferior se leen los 40 días de indulgencias que el Obispo Antonio de la Plaza concedió en 1790 a todas las personas que rezaran un credo al Cristo, un avemaría a Nuestra Señora y un padrenuestro a San Juan Evangelista.

La tarde del 24 de julio de 1797, una fragata y una obusera, pertenecientes a la escuadra inglesa que mandaba el contralmirante Horacio Nelson, arrojaron sobre este castillo 41 bombas, habiendo reventado una de ellas dentro de la capilla, sin que causara el más leve daño.

En el parte que recibe el General Gutiérrez dice: "Que fueron arrojadas 41 bombas, habiendo hecho explosión una de ellas dentro de la Capilla sin causar el más leve daño. Los seis cascos en que se abrió se conservan en la citada Capilla".

A la mañana siguiente, 25 de julio, en los 55 soldados que defendían la fortaleza brotó un sentimiento de amor hacía el Cristo, dándole las gracias por su intervención directa y sobrehumana sobre ellos.

A partir de este momento, la devoción popular empezó a considerar el hecho como milagroso y comenzó a celebrarse la fiesta del Cristo de Paso Alto, consistente en una peregrinación hasta el Castillo, donde se celebraba un acto de acción de gracias que, con el tiempo, se transformaría en una jornada religioso-lúdica.

Cuando en 1808, Juan Primo de la Guerra, III Vizconde de Buen Paso, fue encarcelado en dicho castillo, escribió en su diario: "Las paredes de la capilla están recientemente pintadas por don Miguel de Arroyo. El cuadro del altar, que es del señor de la Cruz y de la Virgen y San Juan, es obra de D. Juan de Miranda y tiene concedidas indulgencias por el obispo D. Antonio de la Plaza".

En 1909, debido al mal estado del Castillo, el cuadro se trasladó a la parroquia castrense (que desde 1879 era la iglesia del Pilar) y los seis cascos en que se abrió la bomba, así como su proyectil fueron donados al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. A partir de este momento desaparecieron los actos festivos y la devoción popular.

En 1981 el cuadro fue localizado en un desván de la iglesia del Pilar, donde permanecía enrollado por falta de espacio para colgarlo. Una vez restaurado por Alfredo Reyes Darias, formaría parte de los objetos y recuerdos que se exhibieron en el Palacio de Capitanía, con motivo de la exposición organizada por esta Institución al cumplirse el centenario de su inauguración. El cuadro del Crucificado quedó expuesto en el primer rellano de la escalera que conduce al despacho del Capitán General. En 1996, recibiría una nueva restauración, esta vez a cargo de Dácil Corazón de Jesús de la Rosa Vilar.

En 1997, con motivo de la celebración del bicentenario de la Gesta del 25 de Julio, la Capitanía General de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife cedieron al Museo Militar de Almeida el cuadro del Santo Cristo de Paso Alto y los seis cascos de bomba.

Según la historiadora Carmen Fraga González, en el rótulo explicativo del cuadro indica que se trata del Cristo de Paso Alto. La referencia al lugar de origen ha permitido identificarlo con el óleo que el gran artista Juan de Miranda realizara en la segunda mitad del siglo XVIII, donde nos ofrece las características estilísticas que le son propias, captándose zonas de indudable maestría; tales como la manera de plegar el paño de pureza en torno al cordón que lacera al Cristo, o en el fondo del conjunto.

El cuadro tiene detalles iconográficos que merecen particular atención. Por ejemplo, la inclusión de sendos astros a los lados de la Cruz, junto a María y San Juan, se debe a que la festividad de este Santo, el 24 de junio, coincide aproximadamente con el solsticio de verano, de ahí la presencia del sol y el color rojo de su manto, mientras que a la Virgen, vestida de blanco, alude la luna y la Natividad, el 24 de diciembre, en fecha aproximada al solsticio de invierno.

La romería la narra Francisco Martínez Viera, en su libro El Antiguo Santa Cruz. "La fiesta del Cristo de Paso Alto era antigua, popular y animada: una verdadera romería. Se celebraba dentro y fuera de la citada fortaleza. A ella concurrían las señoras y señoritas de clase distinguida, cubierto el rostro, motivo por lo que se las designaba con el nombre de tapadas y, para dar más color a la estampa, también asistían los embozados, galanes pendencieros y decidores, hasta que en 1792 un bando prohibió esta curiosa y original costumbre. No obstante, las traviesas tapadas, ocultando sus lindos rostros y su esbelto talle bajo el manto y la saya, continuaron con sus bromas y travesuras, desesperando a mozos y mozalbetes hasta que, en el año 1838, esta moda se extinguió definitivamente.

En 1847, la fiesta seguía celebrándose con muchísima animación y con extraordinaria concurrencia. Había bailes populares, lucha canaria, títeres, cucaña, elevación de globos, fuegos artificiales, así como numerosos ventorrillos, cafés, neverías, etc.

Ahora la romería la invadía el campo, con sus sencillas costumbres, con sus cantos y con sus danzas y el pintoresco atavío. Pero, a pesar del fuerte sabor campesino, era la fiesta de la distinción, pues a ella acudían las damas y damitas de la sociedad santacrucera, lujosamente vestidas

Al llegar la noche, la armonía de las cuerdas de los timples y las guitarras daban lugar a la entonación de los cantos campesinos a los que coreaban unas veinte o treinta voces robustas y sonoras. Ya es el bullicioso tajaraste, el que arrebata los pies en agitados movimientos, ya fuesen las majestuosas folias, las que ponen de relieve los elegantes cuerpos de nuestras costureras y labradoras que tercian las mantillas con desparpajo ante el garbo en los modales de su acompañante.

Ya en 1874, un periódico decía que la festividad religiosa se había celebrado con la solemnidad de siempre, pues las hermosas mujeres de Santa Cruz, asisten luciendo sus ricos trajes, sus graciosísimos sombreros y sobre todo sus expresivas y hechiceras fisonomías. Si embargo, continua el periódico, la fiesta profana, en la que en tiempos pasados formaban parte todas las clases sociales, ha quedado relegada.

También Alejandro Cioranescu nos habla de la Romería del Santo Cristo de Paso Alto: "También era una fiesta de barrio muy concurrida la del Santo Cristo, cuya víspera se celebraba el 23 de Septiembre en Paso Alto, donde se custodiaba la imagen, con nevería, violines, guitarras y baile..."

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