EDITORIAL

La crisis de las microalgas

13.08.2017 | 14:27
Microalgas en la costa de Tenerife.

Exactamente 49 días. Es el tiempo que ha tardado la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias en ofrecer a la población un análisis exhaustivo de la aparición en las costas de las Islas, especialmente de Tenerife, de manchas marrones tóxicas provocadas por las mal llamadas microalgas.

El pasado viernes 11 de agosto, la Dirección de Salud Pública del Ejecutivo regional colgaba en su página web Canariassaludable.org un informe titulado Información sobre el bloom de microalgas presente en las costas canarias.

En ese documento se señala entre otras cosas: "El afloramiento masivo o bloom de microalgas que está afectando a nuestras costas responde a un fenómeno natural en la dinámica de los ecosistemas marinos. Es un fenómeno que obedece a un conjunto de causas: un aumento de la temperatura del agua del mar, la irradiación solar, la calma atmosférica y la calima".

Desde el 24 de junio, fecha en que se emite el primer informe oficial que advierte sobre la aparición de estas manchas marrones que pueden afectar a la salud de las personas muy cerca de las costas de Tenerife, hasta el pasado viernes el Gobierno de Canarias no ofreció ninguna información detallada a la ciudadanía sobre este fenómeno provocado por las cianobacterias.

Las explicaciones públicas habían llegado tarde. Los bulos, las bromas en forma de memes y canciones, y la incredulidad generalizada de los isleños llevaban semanas marcando los debates en las redes sociales sobre esta invasión completamente desconocida hasta ahora por los ciudadanos.

Muchos consideran que no son bacterias, sino simplemente vertidos de aguas fecales, posiblemente confundidos por la lógica ignorancia ante la falta de información y por el mismo color de estas floraciones. Y eso pese a que los medios de comunicación, como la opinión de tenerife, han venido ofreciendo declaraciones e informes de investigadores que aclaran que no son restos residuales sino la reacción natural de unas bacterias ante unas condiciones determinadas del clima.

El pasado 30 de julio, antes de que el departamento de Sanidad ofreciera sus primeras aclaraciones públicas, LA OPINIÓN DE TENERIFE publicaba un reportaje titulado Así son las microalgas que invaden este verano la costa de Tenerife. "Una investigadora aclara que estas manchas marrones que aparecen en las playas no tienen que ver con vertidos de aguas residuales sino que son colonias naturales de Trichodesmiun erythraeum, que se desarrollan por la calima, la falta de viento y el calor", matizaba la información.

El resto de medios informativos ofrecieron también en esos días noticias al respecto claras y concisas. Pero el informe oficial del Gobierno no llegó hasta el pasado viernes.

El manejo de esta crisis ya empezó mal. El jueves 25 de junio apareció de repente en las redes sociales y los teléfonos móviles un documento oficial de la Dirección de Salud Pública, fechado un día antes, y titulado Informe sobre las medidas a adoptar ante la posible llegada de proliferaciones masivas de macroalgas (sic) a las playas de Canarias.

En un primer momento muchos de los que recibieron ese documento pensaron que era un bulo. "Como consecuencia del avistamiento, en distintos puntos de la costa de Tenerife y El Hierro de proliferaciones masivas de macroalgas, la Dirección General de Salud Pública, como medida de protección de la salud, recomienda abstener del baño en aquellas playas en las que se observa [esto último en mayúsculas y negritas]: una coloración anómala del agua, con manchas de intensidad y coloración variables; la formación de espumas de aspecto viscoso y la pérdida de la transparencia del agua", se lee en el informe, que añade: "Se debe comunicar a los ayuntamientos para que adopten las medidas necesarias para la prohibición del baño en las playas afectadas".

Este informe llegó primero a las redes sociales y a los móviles que incluso a algunos ayuntamientos. Además, el Gobierno de Canarias no emitió ningún comunicado al respecto para que los medios de comunicación informaran a la población de esta alerta.

Ni siquiera el Ejecutivo regional colgó el informe en sus páginas webs. Solo se supo el lunes cuando algunos medios, como la opinión de tenerife, recibieron la primera aclaración, vía verbal, al tener conocimiento de la existencia de este documento oficial que ya se había hecho viral.

Muchos consistorios tampoco sabían en ese momento muy bien qué hacer ante esas manchas. La mayoría de los responsables municipales, como la población en general, las desconocían y no había un protocolo de actuación. De la misma manera, los propios ayuntamientos tampoco informaron a la ciudadanía a través de comunicados oficiales, algo que consideraban en cualquier caso competencia de Sanidad, de tal manera que se empezaron a colocar las primeras banderas rojas en las playas de Tenerife sin que la gente supiera exactamente qué estaba pasando.

El primer comunicado que emite Sanidad sobre este fenómeno es del pasado 8 de agosto. Se centra en desmentir que se hayan cerrado playas ante las primeras informaciones en medios nacionales e internacionales. Pero sí se habían cerrado playas, al menos se habían cerrado al baño en municipios como Santa Cruz de Tenerife, El Rosario, Candelaria, Arona y Guía de Isora.

El comunicado, pues, era cuando menos contradictorio. Y se habían cerrado al baño porque en días puntuales ondeó la bandera roja en los puntos de la costa donde se detectó la presencia de estas mareas marrones. Lo han confirmado los propios consistorios y lo han comprobado miles de bañistas en las playas.

Quizás la confusión estribe en el desconocimiento de lo que significan las banderas de alertas que se colocan en las zonas de baño. El decreto 98/2003, de 21 de mayo, regulador de las medidas mínimas de seguridad y protección que han de cumplir las playas de Canarias, establece lo siguiente para la bandera roja: "Indica la prohibición del baño. Se utilizará siempre en playas de uso prohibido, y en playas peligrosas y libres cuando el baño comporte un grave riesgo para la vida o salud de las personas, bien porque las condiciones del mar sean desfavorables o bien porque existan animales, elementos flotantes, contaminación u otras circunstancias". Los ayuntamientos alegaron que habían colocado la bandera roja por precaución y como medida de advertencia pero eso no es lo que implica ese aviso.

No es la primera vez que llegaban estas bacterias a Canarias ni se trata de algo nuevo, aunque sí es cierto que gran parte de la población las desconocía completamente. Aparecieron por primera vez en las costas isleñas, que se tenga constancia, en 2004, año en que los científicos empezaron a alertar sobre un proceso que podía afectar a la salud de las personas –por las toxinas que desprenden estas bacterias– y al turismo –por el desagradable aspecto de estas manchas– y que estaba directamente asociado al cambio climático.

El Gobierno tardó el mismo tiempo, 49 días, en emitir una información detallada de este proceso que el consejero de Sanidad, José Manuel Baltar, en hablar por primera vez de esta alerta. Pidió el pasado viernes a la población que no hiciera caso a los bulos. Además, pidió confiar en los "técnicos de Salud Pública y Salud Ambiental, que garantizan con sus indicaciones las condiciones adecuadas para el baño de las playas e instalaciones".

Hay que partir de la base de que es un proceso completamente natural ante el que solo se pueden adoptar medidas de prevención. Y también es cierto que es algo sobre lo que muchos isleños jamás habían escuchado hablar. Pero también lo es que existían avisos de los científicos y que un mejor manejo de la situación, con transparencia y reflejos, por parte de las autoridades habría evitado la oleada de incredulidad y jocosidad que parece imparable.

El problema es que estas bacterias y otros fenómenos naturales como consecuencia del calentamiento global no son ninguna broma. Ni deben manejarse en un entorno propicio a la malinterpretación y el bulo. Los científicos advierten que estas floraciones irán a más si continúa desarrollándose el cambio climático y Canarias está especialmente expuesta.

El Gobierno de Canarias debe reflexionar sobre las respuestas ante estos desafíos. Debe aplicar la transparencia desde el primer momento para evitar, por ejemplo, que un informe oficial se difunda primero por las redes sociales, descontextualizado, que por los conductos más seguros y de la forma más clara y nítida posible. Y debe evitar reaccionar a base de desmentidos, algunos absurdos. Estamos hablando de un asunto que compete a la salud de los isleños y cuanta más información y más pronto se dé, mejor será para evitar esta especie de psicosis.

Se tienen que implementar protocolos específicos y claros para mejor la coordinación entre las administraciones, más teniendo en cuenta la dispersión de competencias, y se tienen que crear planes de información para tener una ciudadanía lo más preparada posible ante estos nuevos retos. Por ejemplo, en este caso, la Consejería de Sanidad avisa y los ayuntamientos son los que adoptan las medidas de seguridad. Muchos consistorios, sin embargo, especialmente los de menos población, no tienen medios ni conocimientos para afrontar una alerta de este tipo, menos para liderar la política informativa.

Ya lo advirtió en el año 2011 Guillermo García-Blairsy Reina, catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc), que fuera director del Centro de Biotecnología Marina y del Banco Español de Algas –adscritos a la Ulpgc– y tristemente fallecido un año después. Dice en el artículo Algas tóxicas vs. estupidez letal. "Como una cosa es crear alarmismo con las algas tóxicas y otra cosa es, no ya el desconocimiento, sino la estupidez letal del no querer hacer, ni saber€ ni que se sepa, consideramos necesario exponer a la opinión pública los siguientes hechos y propuestas", escribe, para añadir entre esos hechos: "Es imprescindible organizar y coordinar los recursos humanos y materiales para dar el servicio de alerta temprana, seguimiento, prevención y respuesta a los bloom que se avecinan. Esta necesidad de coordinación y, sobre todo, de tener claro el protocolo de actuación ya era urgente en Canarias € hace más de 10 años".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine