La policía de la moral

11.08.2017 | 02:02

Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí". La estrofa anterior forma parte de una canción. No lleva la firma de un músico de origen caribeño ni se baila a ritmo de reguetón. El tema - Sí, sí- es de Los Ronaldos y se lanzó en 1987. En su día fue un pelotazo e hizo danzar a una generación que intentaba pasar página sobre los últimos rescoldos de La Movida madrileña. Hoy, probablemente, no pasaría el corte de lo políticamente correcto que marca la policía de la moral, esa que se escandaliza con las letras de Maluma, Luis Fonsi, Shakira o Daddy Yankee, mezcla churras con merinas y -en pleno 2017- se lanza a la arena con la prohibición como bandera.

España, hace 30 años, cuando los cassettes de Los Ronaldos revolucionaban los walkmans de veinteañeros y adolescentes, era un país muy diferente al presente. El tono gris de la dictadura empezaba a ser solo un recuerdo y se miraba al horizonte con la esperanza de alcanzar algo mejor: una sociedad más solidaria, más internacional, más moderna, más cultivada.

Para alcanzar esa meta, entonces, la música era una simple anécdota. El reto, para darle la vuelta al país y plantarse en esa idea de una España mejor, se levantaba sobre la educación -en casa- y la formación -en colegios, institutos y universidades-. Y es justo ahí donde reside el problema de esta nación, que desde hace años vive en una situación de emergencia educativa en todos los ámbitos.

La violencia machista es una lacra, pero eso no se soluciona prohibiendo y vetando canciones. Como un día me apuntó un profesor de instituto, "de casa se sale aseado, comido y aliviado".

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