Volando bajito

La exhibición del fracaso

18.07.2017 | 04:00
La exhibición del fracaso

Hermano mayor, hijos malvados. Cuando soy capaz de ver el reality que tiene como protagonistas a padres, abuelos o hermanos acorralados por quien se supone nació para ser querido y para querer, me horrorizo. Reconozco que durante el rato que aguanto enmudezco y me hago mil preguntas, un vaivén mental e incomprensible me sacude. Como a todos, supongo. Viendo a la fiera enjaulada agrediendo a los que tanto les quieren recuerdo a los hijos que criamos con mimo, desvelo y adoración. La interrogación mental que se repite es ¿cuándo comenzó todo?, ¿por qué aquel niño que te han mostrado feliz, abrazado a su madre, comenzó a deslizarse por la rampa de la violencia? ¿cuándo eligió a sus padres para saciar su violencia?, ¿qué coño hay detrás de quien es capaz de agredir a unos ancianos, a unos padres? En algunos casos son las escenas más duras que he visto, seguramente por saber que ocurren; que ocurre en nuestro país, en nuestra ciudad y en la vida cotidiana mucho más de lo que nos creemos. En la pelotera doméstica donde el miedo se palpa siempre escucho la frase que tal vez encierre parte del problema: "Ha tenido de todo, le hemos dado todo", dicen las madres mientras los padres asienten en silencio.

En ése escenario llega el hijo maltratador cuya sola presencia pone sus vidas patas arriba. Odio, rencor, drogas, frustración, desarraigo. Me impacta tanto el ambiente de terror familiar que nos muestran que anoto frases y observo escenas. El nivel de humillación al que el hijo cruel somete a su madre paraliza. Una escena me impresionó especialmente. En la cocina una madre trata de evitar la agresividad de su hijo pero éste no solo la golpea y destroza la casa, no, ese día se dio el capricho de volcar sobre la cabeza de la mujer que lo trajo al mundo litros de leche y Cola-Cao y hacerla prisionera en casa. Me he preocupado por saber si Hermano Mayor como producto televisivo tiene un componente de mentira, de manipulación. No lo creo. No olviden que los golfos que presumen de sus fechorías existen. Cuesta creerlo, pero así es. Y más, son ellos y sus padres los que solicitan salir en el programa para que España entera vea el fracaso de sus vidas, ¿por qué?, porque en ese programa ven única posibilidad de poner fin al infierno. Ellos ya no pueden.

Es la exhibición de la crueldad, la crueldad de una parte de la juventud que disfruta maltratando.

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