El Puerto se ilusiona

16.07.2017 | 03:33
El Puerto se ilusiona

La sangría de pérdida de camas turísticas en Puerto de la Cruz remite. En el año 2013, los medios de comunicación recogían que la ciudad pionera en la industria vacacional en Canarias se enfrentaba al agotamiento de su modelo. Desde los comienzos de la crisis económica hasta ese año, el municipio perdió más de 3.000 camas y cerraron diez establecimientos, cuatro de ellos hoteleros y seis extra hoteleros. El alcalde era el ya fallecido Marcos Brito y el consejero insular de Turismo, Carlos Alonso. Decía el ahora presidente del Cabildo que "Puerto de la Cruz no se puede quedar en el pasado, que hay que recuperar turistas pero de otra manera, ya que nada va a ser lo que fue".

Tenía razón Carlos Alonso, entre otras cosas porque la oferta, el perfil del turista y la competencia han cambiado mucho. El caso es que en el Puerto de la Cruz había un problema y (casi) nadie lo quería ver. En Coalición (casi) todos miraban para otro lado y la ciudad emblema del turismo en Canarias se iba sumergiendo poco a poco en una profunda agonía de la que, parecía, no iba a despertar jamás. Quienes auguraban un camino sin retorno, ahora asisten sorprendidos a cómo la localidad resurge de sus cenizas con más identidad y fuerza que nunca.

El Puerto se ilusiona

Ahora los medios hablan de recuperación. El Puerto de la Cruz consolida su crecimiento turístico con datos realmente esperanzadores. La receta está cocinada por un nuevo alcalde, Lope Afonso, y un Carlos Alonso empeñado en el mensaje de "si al Puerto le va bien, al Norte le va bien". Los ingredientes pasan por convertir a la ciudad en un destino de experiencias y no simplemente de sol y playa, la modernización de su planta hotelera y la creación de la nueva marca del destino. Muchos pensarán que estos datos tienen la sencilla explicación de que la industria turística en Canarias, en general, va bien, y por ende los datos del Puerto están dentro de la lógica. Pero no, durante años el Sur de Tenerife y el resto de Islas repuntaban, pero no el Puerto. Ahora sí, las cifras turísticas mejoran y los datos positivos sacan la patita conduciendo a todos a un necesario optimismo.

El Puerto de la Cruz mejora sus datos cada cuatrimestre respecto a años anteriores, con más ocupación, más pernoctaciones y con más rentabilidad. Y escribo esto porque me alegra saber que la ciudad, por fin, tendrá su puerto tras tantos años de promesas. Y me alegra saber que el Hotel Taoro volverá a estar vivo y que se convertirá en un activo más en el proceso de rehabilitación del destino que vecinos y amantes de esta tierra celebramos. Es justo reconocer que las cosas pueden cambiar y que ante la desesperanza, el hastío, la ceguera y la desazón: ilusión y trabajo.

Y no pasó nada...

No, no pasó nada. La Virgen volvió a embarcar, aunque este año con enorme dificultad. Seguimos en el Norte de Tenerife y seguimos en el Puerto de la Cruz. Con la emoción contenida miles de personas volvimos a ver procesionar la fe y la devoción por las calles de la ciudad. Vimos a una Virgen del Carmen guapa pasearse entre las multitudes y adentrarse en las aguas del muelle pesquero para su tradicional recorrido desde Martiánez a Punta Brava. A los costaleros y a los miembros de la Cofradía les costó subir a la imagen al Nuevo San Ramón, pero lo consiguieron, y los portuenses cumplieron con sus promesas. El municipio vibraba desde primera hora de la mañana, la alegría lo invadía todo, un síntoma más de que la localidad sigue viva, preparada para disfrutar de su merecidísimo y esperado momento dulce.

Un pueblo olvidado

Ahora, una historia más amarga. La nostalgia es la gasolina que le da fuerzas a Yoli para luchar por su pueblo. Se llama Fuente Nueva y está en Arico. Yoli recuerda, cuando era niña, un pueblo próspero lleno de gente dedicada al campo. Hoy en día no queda prácticamente nadie. Aunque parezca increíble no hay luz eléctrica ni agua potable. Nunca llegó a este núcleo de tres decenas de casas desperdigadas en las medianías del Sur de Tenerife. Los vecinos se han tenido que ir, obligados, de sus viviendas, no pueden habitar un lugar con tantísimas deficiencias que además cuenta con unos peligrosos accesos por carretera. Actualmente solo vive de forma habitual una pareja de extranjeros con su bebé. Yoli dice que sin agua, ni luz y sin accesos, los vecinos se han visto obligados a pagar alquileres y renunciar a sus raíces por la ineficacia del Ayuntamiento de Arico y del propio Cabildo que, a pesar de que en 2015 se comprometió a poner una solución, hasta el momento, y a pesar también de que el caserío cuenta con un proyecto desde el 2010 para llevar la luz a las casas, nada se ha hecho. Por si fuera poco, las casas se han convertido en un blanco fácil para los ladrones aprovechando la falta de habitantes y de luz. Da la sensación que nadie lo quiere ver.
omento dulce.

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