tribuna abierta

El jarrón chino

16.07.2017 | 03:29
El jarrón chino

Dicen que no conviene romper un valioso jarrón de porcelana hasta que hayas encontrado otro más bello que lo sustituya. Puedes encontrarte que juntar los trozos del jarrón roto para recomponerlo no sea ni tan fácil ni el resultado tan bonito.

Durante más de treinta años, en Canarias ha funcionado un sistema llamado "de la triple paridad" que fue el resultado de un pacto hecho por los principales partidos Canarios y de todas las islas en los inicios de nuestra autonomía. Gracias a ese pacto las dos islas más pobladas, Tenerife y Gran Canaria, tienen treinta diputados en en Parlamento (quince para cada una) y las restantes cinco islas se reparten otros treinta (ocho Fuerteventura, siete Lanzarote, ocho La Palma, cuatro La Gomera y tres El Hierro). Las dos provincias, Santa Cruz y Las Palmas quedan empatas a diputados, lo mismo que las islas no capitalinas frente a las dos capitalinas.

La fórmula, si se piensa, es un sistema de equilibrios y cautelas que dice mucho de los recelos que se tenía en aquella época donde el pleito insular estaba en plena efervescencia. Pero tiene de bueno que establecía, de una forma muy imaginativa, un sistema complejo de igualdades difíciles de romper. Es un bello y valioso jarrón.

Algunos han querido romper ese jarrón sin tener algo más bello y valioso que lo sustituya. En la actualidad y en gran medida desde Gran Canaria, básicamente, ha surgido la iniciativa de reformular el número de diputados que tiene cada isla ajustándolo más al criterio poblacional que al de las islas. Sostienen que constituye una degradación de la democracia que El Hierro con un censo de poco más de ocho mil votantes tenga tres diputados (menos de tres mil votos para cada uno) mientras que en otras islas la proporción sea muchísimo mayor. En Lanzarote, por ejemplo, con 93.000 votantes y ocho diputados, cada escaño corresponde a casi once mil votantes. Los que promueven esos cambios son formaciones políticas por intereses electoralistas, como Nueva Canaria, que solo tienen implantación en Gran Canaria y cree que así tendrá más diputados en el Parlamento, o Ciudadanos y Podemos, que no logran penetrar en las islas periféricas, nutriendo su electorado básicamente de las grandes zonas urbanas de Tenerife y Gran Canaria.

El argumento de quienes defienden alterar la proporcionalidad es perfectamente respetable. Sostienen que las islas no capitalinas están mejor tratadas en su representación al Parlamento de Canarias. O lo que es lo mismo, que tienen una representación demasiado grande para la población que tienen. Esto afecta básicamente a las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro. A las islas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que son las menos habitadas frente a la explosión demográfica que han vivido, a causa del turismo, Lanzarote y Fuerteventura.

Dentro de ese contexto, como presidente del Cabildo de Tenerife, he dicho que no se olvide que nuestra isla tiene casi cincuenta mil habitantes más que Gran Canaria. Y que si se va a efectuar un ajuste de los representantes al Parlamento por cada isla, en función de su población, a nuestra isla le correspondería un diputado más con respecto a la equivalente, Gran Canaria.

Basta que haya manejado esta realidad -una realidad objetiva- para que se me haya acusado inmediatamente de despertar o avivar el pleito insular. Y es curioso. Se ha dicho que a Fuerteventura, que tiene más población que La Palma y menos diputados, hay que darle un escaño más en el Parlamento. Eso significaría desequilibrar el empate entre las dos provincias a favor de la de Las Palmas. Nadie -y digo bien, nadie- ha hecho la menor apelación al insularismo de los de Fuerteventura desde la provincia tinerfeña. Tampoco se me ocurre hacer lo propio con el Presidente de Lanzarote que empieza a reclamar dos diputados más que La Palma si se rompe el equilibrio de la triple paridad. Pero basta que se plantee la situación a la inversa para que desde Las Palmas salten como picados por una avispa.

¿Por qué es insularista decir que si se reasignan los diputados en función de la población, a Tenerife, con casi cincuenta mil habitantes más, le toca por población al menos un diputado más y no es insularista decir lo mismo en el caso de otras islas?

Es bien sencillo. Cualquier propuesta que se realice desde los ámbitos políticos o sociales de Gran Canaria es por definición elevada, regionalista y democrática. Y cualquier otra realizada desde Tenerife se despacha inmediatamente con el insulto "insularista". Porque el insularismo es siempre lo que hacen los de enfrente: o sea, nosotros a los que al parecer sólo nos corresponde callar y tragar. Es algo para hacerse mirar.

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