RETIRO LO ESCRITO

Los delirios de Rodríguez y el nuevo REF

24.06.2017 | 02:48
Los delirios de Rodríguez y el nuevo REF

Hace poco más o menos un par de meses, en una sala del Parlamento de Canarias, se celebró una reunión cuyos principales protagonistas fueron el presidente del Gobierno autonómico, Fernando Clavijo, y el líder de Nueva Canarias, Román Rodríguez, rodeados por varias personas de sus respectivos equipos. Clavijo expuso las condiciones que CC establecería para votar la aprobación de los presupuestos generales del Estado y su estrategia básica de negociación. Rodríguez explicó que le parecía "extraordinariamente difícil" que NC apoyara el proyecto de cuentas públicas para 2017. No, no se pactó una acción conjunta, pero desde el Gobierno se quiso abrir un canal de comunicación entre dos fuerzas nacionalistas que no hace mucho tiempo se presentaron coaligadas al Congreso de los Diputados. El discreto Fermín Delgado, amigo íntimo de Rodríguez y consejero económico de NC, asintió a las explicaciones. Quedaron en una próxima reunión. Nunca se celebró.

Una vez cerrado el apoyo de Pedro Quevedo al proyecto presupuestario, Román Rodríguez corrió a hacerse una foto con Mariano Rajoy en La Moncloa. Como en los viejos y añorados tiempos. Rodríguez necesitaba esa foto como las pibas de los noventa necesitaban colgar el póster central de Super Pop en sus dormitorios: para tranquilizar las hormonas. Después salió disparado a explicar el excepcional talento negociador de Quevedo, sin precisar que esta formidable inteligencia para arrebatar a la metrópoli perras y subvenciones se basaba en la circunstancia de que al PP le faltaba un diputado para reunir la mayoría parlamentaria que necesitaba. Después difundió un surtido de malignas babiecadas. Que el Gobierno autonómico se enteró de lo del 75% de bonificación del transporte aéreo "por los periódicos". Que si CC -la misma fuerza que le informó sobre el proceso de su negociación con Rajoy y Montoro- cerró a toda prisa un acuerdo porque, quizás, Asier Antona estaba a punto de entrar en el Parlamento uniformado como Pavía para disolver el Ejecutivo. En los últimos treinta años -los que lleva uno siguiendo estas cosas- he visto muy pocas veces un espectáculo de miseria política tan mezquina y pestilente como en el que se ha emporcado Román Rodríguez a propósito de los presupuestos generales del Estado. Por encima de los intereses de su comunidad autonómica, su país o su nación -táchese lo que no proceda- ha colocado impúdicamente los de su partido. Jamás transigió en una estrategia compartida, ni siquiera complementaria, con Coalición Canaria, aunque coincidía en el grueso de sus demandas. Y no se ha limitado a vender su pescado. Ha intentado ridiculizar cualquier otra aportación, especialmente por parte de los coalicioneros. Los delirios -nada inocentes- que Román Rodríguez ha paseado por las islas en una gira de otoñal estrella del rock: Nueva Canarias controlando la política española y diseñando el futuro del archipiélago.

Ayer fue aprobado el contenido económico del nuevo REF por el Consejo de Ministros. Se ha incorporado el 75% de bonificación al transporte aéreo y el 100% al transporte marítimo de mercancías que tendrán, por lo tanto, rango de ley, y se ha incluido la condición de Canarias como región ultraperiférica, la evaluación de los costes de la doble insularidad y la garantía de los fondos del Posei. Es dudoso que Román Rodríguez expectore una palabra positiva. Es comprensible y lícita la satisfacción del Gobierno. Pero tampoco debe olvidarse que lo que se ha conseguido son bonificaciones y subvenciones. Y eso no sustituye a una política económica ni puede pasar por una estrategia de crecimiento ni resulta admisible como excusa para el inmovilismo que las élites empresariales del país quieren mantener como una eterna siesta que dormir con las ventanas abiertas y la cartera cerrada.

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