con mano izquierda

Ivanka Trump nos enseña a conciliar

19.05.2017 | 04:26
Ivanka Trump nos enseña a conciliar

M ujeres que trabajan es el título de un libro de casi trescientas páginas escrito, al parecer, por Ivanka Trump -la hija predilecta del actual inquilino de la Casa Blanca- un año antes de que su rubicundo padre ganara las elecciones estadounidenses. En él recoge sus experiencias como directora ejecutiva de su propia empresa inmobiliaria, esposa y madre de tres criaturas de revista. La antaño modelo y hogaño asesora presidencial ofrece en él sabios consejos y citas inspiradoras acerca de cómo conciliar la vida familiar y laboral sin morir en el intento e, incluso, teniendo éxito. Yo misma -que siempre he calificado de "estafa" esa duplicidad currante de mi género- estoy a un tris de encargar un ejemplar que ilumine mi senda existencial a partir de ahora.

Ivanka se decidió a dar este pedagógico paso vital (que, por otra parte, nunca le agradeceremos bastante) porque "a pesar de los muchos avances que la mujer ha logrado, todavía nos queda un largo camino que recorrer". Asimismo, confía en que la generación de su hija (de sus dos hijos varones nada dice) "piense sobre el trabajo de forma diferente". Y, para alcanzar tan loable fin, pone como modelo a su madre, Ivana -primera esposa del mandatario norteamericano y referente indiscutible (¿) de sufrida trabajadora-. Desde luego, no cabe mayor inspiración.

Ni que decir tiene que las críticas al texto en cuestión han sido feroces. Los propios encabezados de cada capítulo son de aurora boreal. Sueña a lo grande, Deja tu marca, Reclama, Trabaja inteligentemente, no duramente, Inclina la balanza o Dirige con propósito, ya auguran el batido de frases trascendentales con el que esta organizada joven está dispuesta a fustigar a sus lectores. Sin duda, una delicia sin precedentes para los incontables amantes de las publicaciones de autoayuda.

Menos mal que esta belleza rubia también considera muy conveniente que sus congéneres disfrutemos de hobbies, tales como la caligrafía, la cocina, el ajedrez o el baile, por citar solo algunos. El de la cocina me ha chirriado ligeramente, teniendo en cuenta que la autora califica la actividad de comprar alimentos como "no importante". Así pues, no es de extrañar que en las páginas del New York Times la desenmascararan sin piedad en la reseña ¿ Los alimentos aparecen por arte de magia en su frigorífico? Quizá sirva como explicación que Ivanka cuenta con varias niñeras y con un nutrido plantel de empleados domésticos a su disposición. Sin comentarios.

El caso es que, visto lo visto, somos legión los que nos preguntamos si procede que esta multimillonaria se dedique a dar lecciones de conciliación a sus compatriotas femeninas, que viven en un país donde ni está garantizada por ley la baja retribuida por maternidad ni existe sanidad pública universal, y en el que una guardería privada puede costar dos mil dólares al mes, cantidad inasumible para la mayoría de sus asalariadas.

Paradójicamente, el lanzamiento literario de esta supermujer coincide con la noticia de que su simpar progenitor quiere acabar con el programa educativo Let´s Girls Learn (Dejemos que las niñas aprendan), que la ex Primera Dama Michelle Obama lanzó en 2015 para promover la ayuda a los más de sesenta millones de niñas en el mundo sin acceso a la educación. A bote pronto, se me ocurre sugerir a Ivanka que podría dedicar los veintiséis millones de dólares que ha recibido por la publicación de este proyecto a dicho objetivo, ya que ha manifestado que su intención es destinarlo a donaciones. Y, ya de paso, esta nueva gurú de la conciliación familiar y laboral haría bien en centrar sus esfuerzos en enseñar a Donald Trump a no tratar a las mujeres como si fueran meros objetos y a abstenerse de proferir bravuconadas tales como que, por atesorar una fortuna tan estratosférica, puede incluso agarrarlas por el coño. Un poquito de delicadeza nunca está de más.

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