21 de marzo de 2017
La Ciprea

Carta a Bernardo Chevilly

21.03.2017 | 02:46
Carta a Bernardo Chevilly

Mi querido amigo: Ayer recogí el libro en correos diez minutos antes de que cerrara. Empezaba a llover muy fuerte y Manolo me llevó en coche. Abrí el sobre y le comenté: "Bernardo siempre tan cuidadoso". (¡Ese papel de burbujas y ese cartón transparente!). Luego llegó el libro, su esmerada edición, sus dibujos (no hacían falta, sobraban en unos textos tan llenos de imágenes y tan cómplices), sus palabras... Lo leí en el recorrido que hicimos a una comida a la que íbamos invitados. En el mismo coche le fui leyendo a Manolo, una por una, las cartas. No miré los dibujos. No me interesaban y me distraían. Tampoco leí el prólogo. No me hacía falta. No te hacía falta un prólogo aunque fuera bueno, aunque fuera excelso, aunque tú creyeras que Pere Gimferrer iba a aportarte algo. No era necesario un prefacio en un libro como éste que debió salir a la luz, desnudo y tembloroso, como te muestras tú a veces.

Ya ves. Todo me sobraba excepto tú. Tus Cartas imaginarias es un libro distinto, nuevo, extraño en su composición y extraordinario en su ejecución. No importa que uno no sepa de música ni de literatura ni de arte. No importa. Es hermoso y de perfecta arquitectura. Yo me quedo con la carta de Frédéric Chopin a Solange Clésinger. Ay, ese "Por favor, abre las ventanas...". Y luego, para rematarme, la carta de Katharina S. a Stefan Zweig, la mejor para mí. Tan tuya, tan tierna y tan dura al mismo tiempo; tan llena de amor y de odio. Zweig era el escritor preferido de mi madre y esa fue una de las primeras novelas que leí en mi adolescencia. No entendí nada pero sí me llegó la desazón y la curiosidad. De ahí pasé a Lajos Zilahy y a Algo flota sobre el agua. Como verás, amigo Bernardo, ya estaba condenada al naufragio y a quererte.

PD: Gracias por la dedicatoria. Es la carta mejor que contiene el libro y lo que lo define: "Para Elsa López, mi vieja amiga, quizá la madre que no tuve y que tanto me conoce, esta música callada, estas cartas para nadie...". Aunque no sea cierto; aunque lleguen a tu libro lectores dispuestos a sumergirse en esas setenta y dos páginas con la misma pasión con que han sido escritas; aunque yo te explique y te cuente que me han emocionado todas y cada una de tus palabras. Porque yo sé que no vas a creerlo, que no vas a sentir la admiración y el afecto que ellas van a suscitar en tus lectores, y porque todas esas cartas no van a darte nunca el consuelo y la alegría que necesitas para sobrevivir.

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