20 de enero de 2017
20.01.2017
Retiro lo escrito

En la boca del miedo

20.01.2017 | 04:14
En la boca del miedo

En el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius Borges imagina una enciclopedia que describe un planeta entero cuyos habitantes identifican cualquier experiencia con el idealismo filosófico, es decir, son idealistas por naturaleza, lo que atraviesa sus religiones, sus mitologías, su política y su arte; ese mundo ficticio minuciosamente pormenorizado en cuarenta volúmenes y escrito por trescientos colaboradores anónimos, termina por infiltrarse lentamente en la realidad, se apodera de ella, y en las últimas líneas Borges aventura que en pocas generaciones su mundo, nuestro mundo, será Tlön. Un demencial sueño enciclopédico termina contaminando primero y suplantando después a la realidad cotidiana. Casi medio siglo más tarde, el cineasta John Carpenter dirige una película, In the Mouth of Mandness, comercializada en España como En la boca del miedo, en la que la última novela de un exitoso escritor de terror termina enloqueciendo a sus lectores y al cabo a todos los seres humanos que en una chifladura universal acaban asumiendo la apocalíptica trama del relato como la verdad de sus propias vidas. Por extraño que parezca creo que algo similar a los hermosos experimentos narrativos de Borges y Carpenter está ocurriendo en España, y singularmente en Canarias, y que los responsables (qué le vamos a hacer) son los dirigentes políticos que nos ha tocado en suerte o en desgracia. Dicho de otra manera: es pavoroso el daño que están provocando en nuestras élites políticas series televisivas como Juego de tronos o House of Cards.

Habría que sustraerles el televisor o ponerles una bolsa de churros en la cabeza. No hay dirigente político de más de cuarenta años que no crea o quiera gobernar Invernaila. Fernando Clavijo lleva chaleco y no abrigo de pieles solo porque es de La Laguna, y parece haber expulsado a Melisandre, la bruja roja, a riesgo de terminar desollado. No sé muy bien quien encarna al Enano, quizás Barragán, pero está claro quiénes son los Caminantes Blancos, cuya llegada supone a la vez una esperanza y una amenaza: el Partido Popular. Tal vez el papel de Meñique le venga un poco grande a José Luis Méndez, pero lo intenta:

-El objetivo es tener siempre al adversario confundido. Vamos, que hagas un spot y nadie pueda saber si es del Gobierno de Canarias, de la Internacional Situacionista o del fabricante de Ron Pampero. Si el adversario no sabe quién eres no podrá atacarte eficazmente.

-Este tipo es brillante. Queda nombrado Gran Chambelán de la Corte.

-Como ordenéis, Lord Clavijo.

Estoy seguro que Asier Antona se cree Frank Underwood. En realidad todos, hasta el diputado más cunero y despistado, se creen Frank Underwood y se sueñan astutos autores de supremas y sutiles conspiraciones en las que la maldad es una virtud y la hipocresía un don. Imagino a Antona paseando por su casa en gayumbos mientras medita en su próxima maldad contra el Gobierno coalicionero:

-Entrar, entraremos en el Gobierno, pero antes voy a hacerles daño simulando que les hago daño, pero sin hacérselo de verdad? Joder, tanto talento me provoca dolor de cabeza? ¿Dónde puse los pantalones?

No pasará una generación antes de que todo lo que nos rodea desaparezca. Nevará durante todo el año, nos rodeará una niebla impenetrable y aullarán los lobos en la calle Teobaldo Power, y allá, en la recámara más profunda, reinará sobre cualquier mayoría parlamentaria Claire, hipnótica, hermosa y asesina, nuestra vicepresidenta vitalicia.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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