16 de enero de 2017
16.01.2017
La columna del lector

La post-verdad y la doctrina

16.01.2017 | 01:00

Los tinerfeños, todos los canarios, tienen la palabra. la opinión de tenerife pone a su disposición La columna del lector, una sección para resaltar por su interés y oportunidad la opinión de un lector entre las decenas de cartas recibidas a diario.

En estos primeros días de 2017 estamos viviendo un capítulo, bastante oscuro, sobre la importancia de la veracidad de la información con motivo de la filtraciones, investigaciones, etc. entre los servicios de inteligencia rusos y americanos. No importa que sea verdad ni qué grado de verdad, lo que importa es el grado de emoción que genera la noticia. No importa la verdad de la noticia sino mi verdad sobre el tema. Estamos en una situación de post-verdad.

Plantear la cuestión de la post-verdad significa referirnos no solo a lo que escribió en su día el filósofo Ralph Keyes en su libro The Post-Truth Era: Dishonesty and Deception in Contemporary Life. Significa analizar la preponderancia de quienes socialmente manejan las emociones. Una cuestión que ya estaba presente desde el Cármides y el Gorgias de Platón, las investigaciones sobre la propaganda de Theodor W. Adorno y los trabajos más recientes de Alain Badiou, o de Aaron James.

Si aplicamos este modelo a la presencia de la propuesta cristiana en este momento de la historia nos tenemos que preguntar qué referencias de liderazgo post-verdad están operativas y cómo se articulan.

No se trata solo, por tanto, de una respuesta crítica a la invención de la verdad de los populismos, o de la demagogia política. Se trata de una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre doctrina y vida, doctrina y hechos históricos, doctrina, vida y comunicación, medios y realidad social.

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