15 de enero de 2017
15.01.2017
Tribuna abierta

Medalla de Oro a Nuestra Señora de Candelaria

15.01.2017 | 02:23

El pasado viernes, el Cabildo entregó la Medalla de Oro de Tenerife a los trabajadores y trabajadoras del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, la vieja residencia de toda la vida, que ha sido un referente en la atención sanitaria a todos los tinerfeños desde que abrió sus puertas en 1966 hasta la fecha. Hoy, este centro se encarga de atender a más de medio millón de personas y cada día moviliza, entre personal, pacientes y visitas, entre doce y quince mil personas que se convierten en habitantes de esa pequeña ciudad sanitaria.

En mis palabras de agradecimiento decía en este emotivo acto que Nuestra Señora de Candelaria, con casi cuatro mil quinientos profesionales, es hoy un centro de referencia no sólo de la sanidad en las islas, sino a nivel español. Cuenta con una excepcional unidad de investigación biomédica y es un centro de referencia en las islas para el programa de trasplante hepático. Pero todo esto, siendo importante, no es más que el reflejo de la luz en el espejo de la importancia científica y sanitaria. Pero la Candelaria es realmente importante por mucho más.

El Cabildo Insular de Tenerife ha querido distinguir a quienes han jugado un papel fundamental en la atención a las personas de Tenerife. Hombres y mujeres que prestan sus servicios a la sociedad en aquellos momentos en los que todos somos un poco más frágiles, en los instantes en los que se llega a experimentar toda la grandeza y toda la miseria del ser humano. En los minutos de inmensa alegría y también en los de gran dolor. Personas que irrumpen en un momento determinado en nuestras vidas y que se convierten, en un abrir y cerrar de ojos, en nuestra guía y en esa mano que aporta serenidad y confianza para ver siempre la luz al final del túnel.

Este reconocimiento del Cabildo Insular de Tenerife no es a la piedra de las paredes, ni a los cristales, ni al sofisticado equipamiento e instrumental médico. Es un reconocimiento a esos miles de profesionales que trabajan hoy en el Hospital y a los miles de personas que trabajaron antes que ellos y que hicieron de este Centro lo que es hoy. Es un reconocimiento a ese equipo humano que es el que marca la diferencia y el que hace que las instituciones no sean sólo un nombre sino algo humano, tangible, caras y manos de personas que nos ayudan, nos atienden, nos curan, nos recogen cuando hemos caído y nos devuelven vivos y sanos a nuestras casas y a nuestras familias.

Esa es una distinción que no se acuña sino con el paso de las décadas, con el trabajo cotidiano de una plantilla de profesionales cada vez más profesionales y más preparados sin perder lo mejor del trato humano con sus pacientes. Ese personal ha hecho un esfuerzo extraordinario durante los años de crisis, compensando con mayor esfuerzo las carencias de plantilla que han ocasionado los duros ajustes presupuestarios. Y a ese personal es al que se debe felicitar y pedir el apoyo en el camino de extender los mejores servicios de salud hacia los habitantes del Sur y del Norte de nuestra isla. Hace año y medio, en mi toma de posesión como Presidente repetía estas palabras: "Hospitales sí, en el Norte y en el Sur, Hospitales, YA. Con cada paso que demos, lo celebraré, con cada paso que avancemos, recordaré lo que nos queda".

El nuevo paso que debemos dar es extender en Tenerife la calidad de la asistencia sanitaria con dos nuevos centros ahora incompletos que deberán transformarse en nuevas fortalezas de esa sociedad de bienestar en esta Isla. Ojalá dentro de medio siglo alguien hable de la labor desarrollada por los hospitales del Norte y del Sur de Tenerife como hablamos ahora del Hospital Universitario Nuestra Sra. de Candelaria.

Pero para ello, debemos trabajar con responsabilidad y espíritu colaborativo. He aprovechado esta ocasión para felicitar también al Consejero de Sanidad por su nuevo nombramiento al frente de la Consejería. Un puesto que, como casi todos, requiere escuchar mucho, hablar lo necesario y gestionar con eficacia para lograr los objetivos que las personas de esta Isla se merecen. Desde el Cabildo tendemos las manos que hagan falta, como hemos venido haciendo desde hace años, para contribuir a ese fin. Los servicios públicos se perciben hoy en toda su dimensión como garantes de una sociedad más justa, mejor y más cohesionada y desde las instituciones debemos contribuir a fortalecer esos valores que marcan el nivel de desarrollo de un territorio.

Nuestra Señora de Candelaria, ha sido, es y será un faro encendido. Medio siglo de servicio incansable luchando por la salud y la vida de los tinerfeños. Esa luz que iluminará también un futuro de progreso allí donde hace más hace falta.

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