08 de enero de 2017
08.01.2017

Pónganse a trabajar

08.01.2017 | 01:52

Lo habitual durante estos días de celebración, para aquellos que tienen la fortuna de poder hacerlo, es desconectar de nuestra rutina cotidiana para descansar y estar al lado de las personas que nos hacen felices. Como ocurre en el verano, la actividad informativa cae a niveles de desinterés social. Las administraciones suelen tomarse unas mini vacaciones y el flujo de noticias se reduce al ritmo que marca una sociedad inmersa en los ajetreos tradicionales de las fechas navideñas. Pero no siempre es así.

La hemeroteca nos demuestra que es en esos momentos, en los que la población baja la guardia, lo que normalmente suele coincidir con las principales festividades y la época estival, cuando se toman decisiones trascendentales, precisamente con la intención de aprovechar una coyuntura que minimiza la respuesta mediática. De nuevo, ha vuelto a pasar.

En medio del descanso navideño, el presidente del Gobierno de Canarias ha tomado la decisión de hacer público el nombre de las personas que relevarán en el Ejecutivo a los denostados consejeros socialistas. Es verdad que la situación de transitoriedad del equipo de Fernando Clavijo, reestructurado con un parche provisional tras la ruptura del pacto, requería de la toma de decisiones inmediatas. Las áreas que habían quedado vacías afectan directamente al bienestar de nuestra gente: Sanidad, Empleo, Políticas Sociales? Dicho esto, no es menos cierto que nada impedía al líder de CC esperar a mañana lunes para lanzar al viento la identidad de los nuevos gestores de lo público, sobre todo porque las consejerías ya cuentan con un equipo técnico que impide la parálisis de la administración.

Cada uno de los nuevos consejeros esconde una historia que merece ser contada. En ninguno de los casos se puede discutir su profesionalidad o su cualificación, pero en esto de servir a lo público hay otras claves que influyen a la hora de colocar adecuadamente las piezas en el tablero.

Quizás por ser el más conocido, parece adecuado comenzar el repaso a nuestros nuevos consejeros por el veterano José Miguel Barragán. El hombre pegado a un puro llegó a la política con solo 26 años. Después de sus inicios como concejal de Tuineje, en su Fuerteventura natal, dio el salto al Parlamento autonómico, donde ocupó un escaño durante 20 años. En 2015 sobrevivió a la era Paulino y acabó dentro del Ejecutivo de Clavijo como viceconsejero de Presidencia.

Su conocimiento del área que se encarga de las competencias judiciales de Canarias ha sido decisivo para que el presidente le haya elevado al cargo de consejero. Barragán es un superviviente, capaz de defender a Paulino Rivero hasta su derrota política y, un minuto después, abrazar al nuevo líder del nacionalismo canario, Fernando Clavijo. Hombre del consenso interno, no evita mostrar su carácter agresivo en algunas intervenciones mediáticas si de defender las siglas de su formación. Un fontanero de partido; el mismo que hace unos meses anunció que dimitiría por la moción de censura de Granadilla de Abona y hoy compagina su posición como secretario general de CC con su posición como uno de los diez políticos con más peso en el Ejecutivo regional.

No menos conocida, después de dar el salto desde las televisiones locales a la política, es Cristina Valido, la sustituta en la práctica de Patricia Hernández. El área que le han dado le va como anillo al dedo porque, con la diferencia de competencias que supone pasar de una administración a otra, supone casi lo mismo que ha estado haciendo en el Cabildo de Tenerife durante los últimos lustros. Si por algo ha destacado esta vecina de La Orotava, nacida en Las Palmas de Gran Canaria, es por su trabajo vinculado con las personas mayores (fuente de votos que nunca se agota) y, en general, con las políticas sociales. En la Consejería que ocupará -no sabemos muy bien hasta cuando-, además de Políticas Sociales, gestionará un área tan sensible como Empleo. Y he aquí la primera piedra de toque. Cristina Valido tendrá gestionar las políticas activas de empleo, las mismas que duramente ha criticado en los últimos meses el que hasta hace unos días era su jefe directo, Carlos Alonso. Veremos si Valido da la razón al presidente del Cabildo de Tenerife o, por el contrario, pone en valor la importancia de las políticas de empleo que manan del Gobierno autonómico.

El nuevo director del Servicio Canario de Empleo que la acompañará en la Consejería no es otro que Sergio Alonso, el hermano de sangre del presidente del Cabildo. El hermano de Carlos Alonso viene de ser jefe de Gabinete del alcalde de La Laguna, José Alberto Díaz, cuando Clavijo dio el salto al Gobierno. Ahora es rescatado para ocupar un puesto de mayor responsabilidad.

No menos importante es la decisión de situar a Pablo Rodríguez en la polémica Consejería de Obras Públicas. Al joven político de Coalición Canaria, la esperanza de los nacionalistas en Gran Canaria, le ha tocado el peor de los marrones, el que le obligará a pelearse con Carlos Alonso por los tan preciados fondos de carreteras. Veremos cómo se desarrollará ahora la relación cuando no llegue el maná para el Anillo Insular u otras infraestructuras que han levantado en armas a Carlos Alonso en el último año y medio, casi como si nunca los nacionalistas hubieran ocupado el área autonómica de Carreteras.

Pero la designación de Rodríguez hay que entenderla en otra clave, la que busca resurgir de sus cenizas a la formación nacionalista en Gran Canaria, donde ha sido aplastada por las huestes de Román Rodríguez y Nueva Canarias. No lo tiene fácil este joven político de Telde, donde mantiene su acta de concejal después de cuatro años en los que le tocó gestionar el siempre complejo urbanismo de un municipio sacudido por la Justicia. Resucitar a CC en Gran Canaria parece más complicado que terminar el cierre del Anillo Insular, aunque habrá que ver cómo le explica a sus convecinos el nuevo consejero de Obras Públicas que la prioridad en carreteras está en la isla de Nivaria. Demasiado joven para quemarse, parece que haga lo que haga lo va a tener crudo el bueno de Pablo Rodríguez.

He dejado para el final el caso más polémico, porque polémico es sinónimo de política sanitaria en Canarias. El sustituto de Jesús Morera en la Consejería con el mayor presupuesto del Gobierno será José Manuel Baltar. Gallego de nacimiento, aunque no tiene formación sanitaria posee un currículum que quita el hipo como gestor. Tanto es así que, después de un breve paso por la sanidad pública, las clínicas privadas se lo han disputado en los últimos años, donde ha desarrollado su labor como gerente de San Roque, el gigante del ámbito privado en la isla de Gran Canaria.

Las cualidades de Baltar no han pasado desapercibidas para el incipiente negocio de la Sanidad en España, hasta el punto de ocupar el puesto de vicepresidente de la patronal de la Sanidad privada en España. Es el mismo que en septiembre dijo que con 16 millones reduciría la listas de espera. ¿Cómo? Derivando más pacientes a la sanidad privada. Su nombramiento ha levantado las críticas de la oposición, sindicatos y plataformas que defienden la sanidad pública. "El zorro cuidando las gallinas", han llegado a decir.

Baltar tendrá que demostrar que no le debe nada a nadie y para ello deberá continuar con la labor iniciada por su predecesor, Jesús Morera, para revisar los conciertos que desde época preconstitucional mantiene el Gobierno canario con las clínicas privadas. Tendrá que demostrar que es capaz de reducir las listas de espera como aseguró en septiembre y, lo más difícil, deberá hacerlo sin aumentar la dependencia de la Sanidad pública de la privada, que ha dejado de ser complementaria para suplir, en islas como Tenerife, las carencias de nuestro sistema sanitario. El reto es considerable.

Los nombramientos de Fernando Clavijo demuestran una ruptura total con las políticas del PSOE, lo que también tiene una doble lectura: el presidente regional prepara el camino para que el PP se sienta cómodo y dé el paso necesario para entrar en el Ejecutivo. Veremos cuánto dura este Gobierno que solo cuenta con el apoyo de 18 de los 60 diputados del Parlamento. Después de un año y medio de inestabilidad, Canarias necesita recuperar el rumbo. Siguen siendo muchas las necesidades sociales que padece nuestro pueblo y muy pocas las soluciones reales que aplican nuestros gestores. Solo nos queda confiar y pedirles una cosa a los nuevos consejeros: que se pongan a trabajar.

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