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Opinión

Hacia el 2017 a toda máquina

31.12.2016 | 03:50

La vida se encarga de sorprenderte cuando menos te lo esperas. Hace unos días estuve en un encuentro con escolares de nuestra Isla. Chicos estupendos, despiertos, inquietos -desinquietos como decimos aquí- y con unas enormes ganas de aprender. A los niños les tocaba preguntar al presidente del Cabildo por cualquier cosa que se les ocurriera y que quisieran saber. Hablamos de carreteras, de colegios, de parques? Y entonces uno de los niños me preguntó: "Presidente, ¿qué podemos hacer los niños por Tenerife?"

El 21 de enero de 1961, John F. Kennedy pronunció un memorable discurso de investidura como trigésimo quinto presidente de los Estados Unido. De ese discurso ha quedado como símbolo una frase: "Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país". El niño había repetido las palabras y el espíritu que encarnó una época.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros por esta Isla? Esta Isla no sólo es la lava y la roca, el monte y el mar, sino que es también y sobre todo la gente que la habita. Un pueblo de un millón de rostros, de almas y de esperanzas. Y ese pueblo, esa suma de personas que se reparten a lo largo de la piel de esta Isla, es quien tiene la verdadera fuerza para cambiarlo todo y para conseguirlo todo.

Suelo escuchar por muchos rincones de Tenerife a personas que me preguntan cuándo se va a hacer una determinada carretera. O cuándo vamos a abrir un centro social. O cuándo se va a resolver un determinado problema. Y es normal que sea así porque los tinerfeños confían en su Cabildo y esperan soluciones públicas a sus problemas. Pero hemos perdido de vista que el Cabildo no es nada sin los tinerfeños. Que las instituciones, sus escudos, sus sedes e incluso sus presupuestos, no son nada si no existe detrás la fuerza de la ciudadanía.

A veces son unos pocos los que hablan y protestan y parece que representan a la mayoría. Pero no es así. La mayoría suele ser silenciosa. Y no se trata de que cambiemos a la gente de la noche a la mañana. La gente se levanta, trabaja, mantiene a sus familias? Bastante carga soportamos cada día. No se trata de que nos manifestemos cada semana. Ni de que robemos tiempo al descanso o a la familia para dedicarlo a la comunidad. Se trata de dar un primer paso y preguntarnos qué podemos nosotros hacer por Tenerife. Qué pequeño grano de arena podemos aportar para que esta Isla, esta casa de todos, siga siendo el mejor lugar del mundo para vivir.

El niño que me preguntó tiene una tarea importante que hacer por Tenerife: desarrollar sus capacidades físicas con el deporte y formarse profesionalmente al máximo de sus talentos. Porque ese niño, junto con los restantes niños y niñas de esta Isla, son la medida de lo que será nuestra tierra en el futuro. Si tenemos a los mejores profesionales, a la juventud más sana y preparada, Tenerife será indudablemente más próspera y competitiva.

Este año que dejamos atrás ha sido un tiempo de esfuerzos para que nadie se nos siga quedando en la cuneta. Hemos dedicado muchos recursos para atender a los más débiles. Y tendremos que seguir haciéndolo, porque no le podemos fallar a nuestros parados, a nuestros mayores, a aquellas personas que nos necesitan de alguna manera. Pero también hemos invertido tiempo, esfuerzo, trabajo y recursos en desarrollar actividades deportivas y formativas para conseguir esa juventud de la que siempre hablamos: jóvenes que hablen fluidamente dos idiomas, que tengan experiencias formativas en otros países, que representen el máximo nivel en sus áreas de conocimiento. Eso es lo que hemos hecho: atender el presente y trabajar para el futuro. Esa es la esencia de Tenerife 2030 con la que el Cabildo quiere mejorar la formación y capacitación de nuestros jóvenes. Una estrategia pensada para quienes conformarán el horizonte temporal de la Isla futura que estamos preparando.

A lo largo de este año hemos vivido turbulencias sociales. Y también políticas. Pero puedo garantizarles que quienes forman el Cabildo de Tenerife, sea cual sea su color político, han trabajado con lealtad en defensa de lo que consideran lo mejor para esta Isla. Y ese trabajo se ha notado. Tenemos para 2017 el mayor presupuesto de la historia de Tenerife, casi mil millones. Nuestra Isla avanza a toda máquina.

Dar lo mejor de nosotros en lo que hacemos y poner una sonrisa en nuestras vidas no sería una mala manera de empezar este nuevo año. Porque si nos empeñamos -y lo haremos- va a ser un año mejor para todos.

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