26 de diciembre de 2016
La columna del lector

Plazas y torres de La Orotava

26.12.2016 | 04:00

Los tinerfeños, todos los canarios, tienen la palabra. la opinión de tenerife pone a su disposición La columna del lector, una sección para resaltar por su interés y oportunidad la opinión de un lector entre las decenas de cartas recibidas a diario.

Hay tres plazas principales en el casco urbano de La Orotava, con pros y contras cada una de ellas: la de Franchi Alfaro o del Llano, que sirve de escape del rigor colegial salesiano, con sus laureles encantadores; la plaza del Kiosco o La Alameda o la Constitución (¿cuál Constitución?), con nuestros escarceos amorosos primarios y con los charquitos en las losetas de su pavimento que cuando llueve te mojan el calzado si te descuidas al pisar; y la plaza del Ayuntamiento, Consistorio con la burocracia de sus trabas engorrosas, pero también con la Alfombra del Corpus multitudinaria y suntuosa. Hay más plazoletas, como la de San Francisco, que es una plaza triangular inclinada, solamente para verla al pasar por la calle adosada del mismo nombre; o para acceder por el lado de arriba a la esquina del local del zapatero remendón que todavía labora allí al estilo antiguo pero eficaz. Y que yo recuerde ahora, hay una que pudo ser plazoleta silvestre, con árboles centenarios que fueron talados impunemente; hubiera sido la placita del Recodo o del Gurugú, donde se plantó una gran fuente con chorros de agua, pero sin gracia? También tiene su plaza la iglesia de San Juan del Farrobo, formada con rectángulos en forma de U, abrazando al edificio eclesial. Allí los chicos jugaban en mis tiempos con pelotas de trapo o de badana.

En cuanto a torres, mencionemos sólo una: la torre de dicha parroquia de San Juan Bautista. En las tripas interiores de esta torre, hace más de medio siglo, destacaban tres particularidades: 1.- Las dos pesas cilíndricas colgantes de la cuerda del reloj de la torre, que al gastarse la cuerda van bajando verticalmente hasta casi llegar al suelo. 2.- La exclusividad de los Profesionales del Repique, que no dejaban entrar a casi nadie a lo alto del campanario, al cual se accede a través de una puerta / tranca horizontal de madera. Y 3.- Lo peor, y siento decirlo: el olor a orines, hace más de medio siglo, actualmente ignoro si persisten estos aromas?

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