23 de diciembre de 2016
Retiro lo escrito

El desparrame

23.12.2016 | 02:53
El desparrame

Suma y sigue. Hace dos o tres días era Julio Cruz quien aseguraba que el ministro Montoro había rechazado que en el futuro corresponderán 400 millones de euros presupuestarios más para Canarias, por el procedimiento de extraer las compensaciones del REF del Fondo de Competitividad -donde nunca debieron entrar- cuando el responsable de Hacienda no hizo tal cosa. Montoro se limitó a explicar al senador gomero las condiciones de esta operación, exactamente las mismas que las expuestas la pasada semana por el presidente Fernando Clavijo. A Cruz le importó un pimiento y dedicó a desbarrar por esquinas y periódicos sobre el engaño de Clavijo. Y lo hace además en medio de una crisis casi terminal en la relación entre los socios de gobierno. Mientras los diputados socialistas se disponían a respaldar el proyecto presupuestario para 2017 con su voto, el exsecretario de Organización del PSC-PSOE descalificaba con trazo grueso al jefe del Ejecutivo. Sí, es una chifladura, la construcción de una fantasía zarzuelera cuando la urgencia política -y la responsabilidad- mandan ocuparse de la menesterosa realidad de una confianza rota entre Coalición y el PSC-PSOE. Ayer se reunía urgentemente la comisión gestora regional de los socialistas. Y no para decidir por fin si se van o se quedan en el Gobierno, sino en qué condiciones no se marchan. Olé tus gónadas.

Ahora uno escucha bastante estupefacto a Román Rodríguez exigir al presidente del Gobierno autonómico que presente una cuestión de confianza. Quizás los muchos años en Coalición Canaria hayan afectado a las entendederas de Rodríguez en cuestión de democracia parlamentaria, pero la presentación de una cuestión de confianza es una facultad que tiene el presidente y no un derecho que pueda reclamar la oposición. Que ambos socios hayan aprobado la ley de Presupuestos Generales para el próximo año es insuficiente para Rodríguez. Don Román olvida que en su etapa presidencial el PP decidió abandonar su gobierno, aunque él siguió adelante con tres consejeros, tres, que militaban en el Partido Popular, pero que desobedecieron a Soria y continuaron instalados en sus poltronas. El secretario general del PSOE entonces, Juan Carlos Alemán, le invitó a presentar una cuestión de confianza que Rodríguez, obviamente, no presentó. Una situación política y parlamentaria realmente enlaberintada y confusa ante la que el expresidente, en resumen, ni pestañeó. Imagino que nadie recuerda estas cosas a Román Rodríguez en la Cámara por una suerte de piedad y por respeto a las canarias que ya cubren su tupé.

Coalición Canaria no es precisamente inocente en el cúmulo de estupideces, confusiones, mentiras, falsedades, distorsiones y torpezas que sacuden la política regional y está degradando el discurso público hasta la caricatura de una caricatura deleznable, pero quizás la comezón insoportable por echar a CC después de cerca de un cuarto de siglo en el poder autonómico esté acelerando la putrefacción de algunos cerebros y algunas voluntades. Esto no es una crisis de gobierno. Esto forma parte de los síntomas de una crisis más profunda y estructural que ilumina los límites de la regeneración del sistema institucional y la creciente inoperancia del sistema de partidos.

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