20 de diciembre de 2016
Retiro lo escrito

No es tan complicado

20.12.2016 | 02:13
No es tan complicado

A muchos socialistas les cuesta entenderlo. Pero no es tan complicado. Levantarse del Consejo de Gobierno o votar en el Parlamento en contra de iniciativas políticas o presupuestarias fundamentales de tu socio es considerado, en cualquier lugar, una deslealtad. Si se quiere, técnicamente, pero una deslealtad al fin y al cabo. Antes de llegar a ese extremo la fuerza política en cuestión (en este caso el PSC-PSOE) está obligada o a convencer exitosamente a su socio para que cambie de criterio o a romper el pacto y retirarse del Gobierno. Salir por la puerta en medio de una reunión del gabinete, anunciar por todas las esquinas una agorera moción de censura o votar en contra de su socio en el Parlamento, pero sin soltar la poltrona en ningún caso, no es un signo de fortaleza política, sino de inoperancia, incoherencia y debilidad. Ayer los consejeros socialistas, encabezados por la vicepresidenta Patricia Hernández, aprobaron la fórmula de reparto de los fondos liberados por la extinción del IGTE propuesta en la Cámara regional por el PP y basada grosso modo en el REF. Quizás estén dispuestos a votar -también por unanimidad- el proyecto presupuestario para 2017. Pero Fernando Clavijo no parece dispuesto a conceder nuevas oportunidades. Acabo de leer el enésimo titular -provocado por un tontiloco- que se refería al "gobierno de la derechona" que prepara Clavijo. Es curioso. Clavijo ha tenido año y medio para pactar con el Partido Popular, y desde el primer día de su presidencia no ha desfallecido el espeluznado coro que anunciaba un acuerdo, primero con José Manuel Soria, luego con Asier Antona. Se me antoja que, al contrario, Clavijo quería un pacto por cuatro años, gobernar con el PSOE en Canarias y apoyar al PP en Madrid, maximizando así apoyos y minimizando riesgos, y evitando, además, dolores de cabeza con las corporaciones tinerfeñas donde el acuerdo entre coalicioneros y socialistas funciona razonablemente. Por grotesco que pueda parecer es el PSC quien está forzando a Clavijo a romper el pacto, y no al contrario.

A muchos coalicioneros les cuesta entenderlo, pero no es tan complicado. Coalición Canaria ya no es la reina del baile del poder en el Archipiélago. Gracias a su relevante implantación en cinco de las siete islas, y a los intolerables topes porcentuales de la normativa electoral, salvó la Presidencia del Gobierno. Pero ha perdido la posición de centralidad política, simplemente, porque el mapa político-electoral de Canarias se ha transformado desde 2015. Cuando muchos claman por romper con el PSOE y abrazar felizmente al PP lo hacen porque ignoran que los conservadores no serán menos exigentes, puntillosos y celosos de su estatus como socio de gobierno que los socialistas. Si Clavijo pacta con Antona los coalicioneros se encontrarán con un PP muy, muy crecido, no con un jardín de sonrisas complacientes. Esa larga etapa -Hermoso, Román Rodríguez, Adán Martín, Paulino Rivero- en el que el socio de Coalición siempre temblaba por la posibilidad de ser desplazado por una pinza de las otras fuerzas políticas, y por tanto se mostraba infinitamente comprensivo, cuando no claramente genuflexo, se ha acabado para siempre. A los jóvenes cuarentones que ahora controlan los instrumentos de poder y la gloria, les urge un cambio de mentalidad que les ayude a metabolizar la nueva realidad política y parlamentaria y, al mismo tiempo, reclame una renovación de un discurso agotado y una oferta cada vez menos atractiva.

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