18 de diciembre de 2016
Editorial

Plan de El Toscal: menos discusiones y más consenso

17.12.2016 | 23:46

Un nuevo proyecto urbanístico vital para el futuro se ha enlodado en la selva burocrática del urbanismo: el Plan Especial de El Toscal. Lo que los vecinos llevan demandando hace más de 20 años se ha quedado estancado a pocos metros de la orilla. Las diferencias técnicas entre el Ayuntamiento, autor del documento, y el Cabildo, que ejerce el papel de supervisor, son las responsables de este parón que amenaza con eternizar un desarrollo imprescindible para Santa Cruz. El próximo miércoles, los responsables del Consistorio y la Corporación insular se volverán a sentar para evitar que el documento tenga que volver a salir a información pública, con el retraso que ello supondría.

El Plan de El Toscal es un viejo anhelo de la ciudad chicharrera, huérfana de un casco histórico de referencia, como podría ser el de La Laguna. El Toscal podría ejercer perfectamente ese papel. Tiene casonas de gran valor patrimonial -como la Casa Siliuto o la Casa Pisaca-, conserva varias ciudadelas y posee un eje comercial -la calle de La Rosa- que le dota de un gran dinamismo. Pero junto a esas casonas y a la cantidad de vida que bulle por sus calles se desnuda un declive deprimente, el que protagonizan las decenas de casas que se vienen abajo y que incluso ponen en peligro a los viandantes. Una ciudad que aspira a ser un importante centro turístico y de desarrollo económico no puede permitirse esa imagen de desidia y abandono, y menos en un espacio tan significativo.

La última versión del Plan Especial de El Toscal, que se concibió para ser la definitiva, se aprobó al final del pasado mandato, en mayo de 2015. Ya en ese pleno se oyeron voces discrepantes entre los partidos con representación en la Casa de los Dragos. Es decir, nació sin el consenso imprescindible para un proyecto de semejante envergadura. Las principales novedades de este Plan son: el número de edificaciones protegidas, que pasará de 48 a más de 200; la rehabilitación del Teatro San Martín o la Casa Siliuto, que se convertirá en la Casa de la Juventud; la peatonalización de las calles San Antonio, San Miguel y Santiago; la eliminación de aparcamientos en la calle de La Rosa, para hacerla más transitable para los peatones; y la creación de espacios y dotaciones públicas para el esparcimiento de los toscaleros y sus visitantes. El Ayuntamiento no solo persigue convertir El Toscal en ese casco histórico que siempre se ha echado de menos en Santa Cruz, un espacio atractivo y que mejore la calidad de vida de los chicharreros, sino además crear puestos de trabajo -no sólo con las obras, sino con la propia actividad comercial que podría generarse- y prosperidad y nuevas oportunidades económicas.

Pero han surgido muchos pequeños escollos técnicos y uno grande: la pérdida de derechos urbanísticos que sufrirían los propietarios de las edificaciones que sean incorporadas al catálogo de bienes con valor patrimonial. El Ayuntamiento quiere reconocer esos derechos -y evitar posibles demandas millonarias- permitiendo más alturas a las edificaciones pero el Cabildo considera que si se eligiera esa vía, habría que sacar otra vez a información pública el documento.

Los técnicos municipales ya han logrado solventar algunos de los reparos del Cabildo -son en total 30-, trabajan para hacerlo con otros pero consideran que algunos son imposibles de rectificar y que la postura de los técnicos de la Corporación insular es intransigente.

Los responsables y los técnicos del Ayuntamiento y del Cabildo deben resolver ya estas diferencias y no convertir el desarrollo del proyecto en una especie de batalla, en un tira y afloja para ver quién tiene más razón. Los numerosos vecinos (El Toscal tiene una población que supera los 10.000 habitantes) llevan años pidiendo soluciones urgentes para la regeneración del barrio y empiezan a hartarse de los numerosos obstáculos que van apareciendo en el camino. El trabajo de redacción y aprobación de un Plan como este es complejo, eso es verdad, pero la voluntad debe ser la de resolverlo en el menor plazo posible para acortar la espera y empezar las obras cuanto antes dentro del marco de la ley. Los toscaleros se lo merecen.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine