01 de diciembre de 2016
La columna del lector

El último revolucionario comunista

01.12.2016 | 00:21

Los tinerfeños, todos los canarios, tienen la palabra. la opinión de tenerife pone a su disposición La columna del lector, una sección para resaltar por su interés y oportunidad la opinión de un lector entre las decenas de cartas recibidas a diario.

Murió a los 90 años, abatido y cansado por la vejez, llevaba una década apartado de la vida pública, pero seguía vivo para el Mundo entero, su nombre es historia y pasará a ella. Fidel Castro tiene muchos antes y muchos después a lo largo de su vida. Entrar a valorar en la distancia lo que fue y lo que dejó de ser es como querer comparar la luz de la pintura de Soroya con la pintura negra de Goya. En Cuba, Fidel triunfó en una guerra de guerrillas revolucionaria cuando el país estaba sometido a una dictadura cruel del militar dictador Fulgencio Batista.

Por entonces la isla tenía unos niveles de prosperidad aceptables, de ello se ocupaba EEUU. Con el derrocamiento del dictador y no de inmediato, Cuba se proclama una Nación no dependiente ni subsidiaria, año 1959. Después llega el aislamiento, corte de suministros, se paraliza el comercio exterior y la isla depende de sus recursos internos. Luego vendrán las ayudas de la Unión Soviética y de Venezuela. La Nación revolucionaria cae en picado y es encadenada por su tenaz adoctrinamiento. Parte de la Nación no lo aguanta, se suprimen derechos y se impide moverse con libertad y ello lleva consigo la represión y la huida de los ciudadanos cubanos. El legado que deja Fidel Castro es una doctrina ideológica que tiene sus días contados.

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