04 de noviembre de 2016
Retiro lo escrito

Siete vidas

04.11.2016 | 00:11
Siete vidas

Sí, es horrendo ver de nuevo a este señor como presidente del Gobierno, este Rajoy que salmodiaba sobre la necesidad urgente de un Gobierno después de diez meses de interinidad, pero que todavía gastó tres días más para informar sobre su nuevo equipo ministerial, cuyos responsables juran esta mañana el cargo. Tres días más para un Gobierno que solo se renueva a la mitad. Agotado debió quedar el barbas. Quizás se le ha estropeado alguna siesta esta semana y todo. Mariano Rajoy no puede engañar a nadie y, sin embargo, le siguen votando, pero esa paradoja no le llevará a un mayor dinamismo. Yo empiezo a creer que este hombrecito tenía ya su Gobierno hecho (o deshecho) el pasado fin de semana y que ha esperado hasta ayer jueves para demostrar que el marianismo se demuestra andando: andando muy despacito. Señores, no he cambiado ni lo pienso hacer. Damas y caballeros, no pretenderán ustedes que haga con una mayoría minoritaria lo que no hice con una mayoría absoluta. Voy a seguir apoyando el capitalismo castizo, a gobernar despreciando desde el diálogo político hasta la aconfesionalidad del Estado, y sin empezar siquiera una sola reforma racional en ningún ámbito administrativo, jurídico, reglamentario, en el camino de acabar con la desarticulación del modesto Estado de Bienestar español y sustituirlo por un conjunto de menesterosas políticas asistenciales y salarios de estricta supervivencia biológica. El marianismo - la exaltación de una derecha española oligárquica, choriza y catolicorra incrustada en un inmovilismo suicida- ha dejado claro que el mejor derecho es la práctica de la caridad y que la caridad bien entendida empieza por uno mismo.

Van a intentar gobernar como en la legislatura anterior, y considerando la idiotez cainita de las izquierdas españolas, puede que lo consigan, pero en una legislatura corta que no durará más de un par de años. Y quizás por eso mismo -pensando en los dos años y pico que quedan para las próximas elecciones- Rajoy no ha modificado sustancialmente su Gobierno: entiende que esto que viene ahora es una prolongación, un suplemento, una suerte de epílogo de la legislatura anterior, y que las izquierdas se bloquearán entre ellas antes de bloquearlo a él. Ahora el recorte brutal mandatado por Bruselas y un par de años para que todo se olvide, procurando que no se derrumbe el sistema público de pensiones, y tiro porque me toca. El presidente de un partido procesado -como persona jurídica- por corrupción sigue ahí y puede que siga, en medio de un marasmo congelado, durante mucho tiempo. Intuyo que es lo que desea. Sospecho que a Rajoy no le importaría que nadie recordase que está allá arriba, con tal de seguir estando, por supuesto. En su libro España amenazada Luis de Guindos habla de cómo se evitó el rescate completo a España -básicamente porque no interesaba ni al gobierno español ni a los socios comunitarios: salía a un mínimo de medio billón de euros- y el final feliz de una negociación que presenta como un relato épico y marengo. En todo el libro Rajoy, a la sazón presidente del Gobierno español y jefe de De Guindos, es citado apenas siete veces. Siete veces, siete, en todo el volumen. Siete veces como siete vidas tiene el gato.

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