Tribuna abierta

Gibraltar

16.10.2016 | 03:56

Con motivo del brexit aprobado por el Reino Unido (que será en un futuro más o menos próximo Reino Desunido) recientemente, con amplia mayoría de la nueva primera ministro, Theresa May, y el Gobierno conservador, avanza la separación absoluta con el resto de la Unión Europea que no tiene marcha atrás y se acelerará para lograr la total desconexión (empleando un término que también han hecho suyo los independentistas catalanes) comenzando en el primer semestre del próximo año 2017 y continuando el proceso en el tiempo, probablemente dos o tres años, hasta el 2019.

Naturalmente ello traerá consecuencias graves para la propia economía británica, incluso para el resto de la Unión en menor grado, que tendrá que ir adaptando su política a la nueva situación pues los aconteceres político-económicos nunca son per saltum.

Pero surge además con referencia a España el recrudecimiento del viejo problema de la soberanía sobre el Peñón de Gibraltar, arrebatado inicuamente a la soberanía española en un golpe de mano de la Marina inglesa en 1705 al Archiduque Carlos, proclamándolo como Puerto Franco inglés en 1706 y formalizándose y legalizándose la invasión británica mediante el malhadado Tratado de Utrecht en 1713.

Obviamente, al Cesar la soberanía inglesa con su colonia disfrazada de Autonomía y con un "Gobierno local" que prácticamente es un Ayuntamiento de "Los Llanitos", quedaría fuera automáticamente de la Unión Europea, pues solo está sometido a la soberanía británica. Y por tanto se abre un nuevo capítulo en la historia del Peñón y su relación histórica con España, de la que fue segregado por la fuerza, quedando su población, unos veinte mil llanitos, y su riqueza, su turismo, su pequeña industria, su puerto y aeropuerto y las aguas que ha arrebatado ilegalmente a la soberanía española, su tráfico de tabaco y de estupefacientes, sus paraísos fiscales, base de submarinos atómicos, etc. etc. aislados totalmente de la nación española.

De ahí que tenga que imponerse por la propia colonia, naturalmente con el beneplácito de la Metrópoli actual, una negociación a dos bandas con España y ya se habla y especula sobre la tesis de que el gobierno español ofrecerá la cosoberanía -que ya es mucho- sobre Gibraltar para salvarlo precisamente del brexit, disfrutando sus ciudadanos de doble nacionalidad y autonomía -según portada y editorial del periódico ABC de Madrid- que "dejará de ser un territorio comunitario, que por cierto los gibraltareños votaron en su inmensa mayoría contra la salida de la Unión, porque como dice el editorial "una actitud constructiva obliga a ser realista ante la respuesta previsible del Reino Unido, pero si cambia el escenario europeo también debe cambiar el statu quo del Peñón". Y más adelante añade: "El procedimiento de negociación del brexit entre el Reino Unido

y la Unión Europea puede y debe ser aprovechado por

España para incorporar la cuestión gibraltareña a la agenda de Bruselas, sobre todo porque el convenio definitivo de liquidación de relaciones entre ambas partes requiere el voto favorable y unánime de todos los Estados miembros de la Unión Europea".

Espero que al final se logre un acuerdo beneficioso para España y para Gibraltar con su correspondiente Estatuto de autonomía.

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