A la contra

Cosas de casa

09.10.2016 | 02:32
Cosas de casa

Andan los socialistas canarios mareando la perdiz con la dichosa ruptura del pacto. Que si se reúnen hoy o que si conversan mañana... Y todo para llegar a la misma conclusión: no pueden romper el pacto. Mandar al carajo el acuerdo con CC les supondría a los del partido de la gestora y los barones dejar destetados a muchos dirigentes y subordinados, además de cargos de confianza. Romper el acuerdo con los nacionalistas sería mandar de una sola tajada a un montón de gente al paro. Entre ellos, al director del Servicio Canario de Empleo, que el pasado viernes anunciaba, junto a la vicepresidenta,Patricia Hernández, que "Empleo incentivará la contratación de 600 jóvenes con titulación". ¡Quién vería a tanto político sin poltrona buscando título! Y a todas éstas, CC viéndolas venir, porque a Clavijo, que es corredor de fondo, le da igual pactar con uno que con otro. Y a CC, diga lo que diga algún verso suelto del partido, también le da igual.

Ahora, a los de Susana Díaz, que antes eran de Pedro Sánchez -que en Canarias están divididos en tres (plan gremlins que les cae una gota de agua y se multiplican)- tendrán que medir sus pasos, porque Coalición va a sacar la libreta con la cuenta de la pata. Según el blog de notas de los nacionalistas, en Arona y San Juan de la Rambla no se les llamó para formar parte del gobierno y en La Victoria tuvieron que tirar de los populares para que Haroldo recuperará la Alcaldía; sin olvidar que en Icod, La Guancha y Tacoronte los socialistas no han querido entrar a gobernar con su socio regional.

*Adiós con el corazón que con el alma no puedo...
Barragán, recordarán ustedes, fue el negociador de la moción de censura de Granadilla de Abona. Él por la parte nacionalista, porque de la socialista se ocupó Julio Cruz (¡vaya dos flores para un ramo!). Cuando se conoció la noticia, anunció que dimitiría como secretario general de CC si la moción de censura prosperaba. También dijo que CC expulsaría a los concejales de CC en Granadilla. Solo le faltó anunciar que dejaría de fumar.

Finalmente, ni una cosa ni la otra. Los concejales no fueron expulsados, CC montó un circo para justificarlo por la decisión de Nicolás Jorge de no dimitir, algo que nunca se le pasó por la cabeza al número dos de González Cejas. La moción de censura siguió adelante y los nacionalistas ya tienen la Alcaldía de Granadilla. ¿Y qué pasa con Barragán?

El secretario general de CC, ante la presión de los medios de comunicación, anunció después de la última Comisión Permanente de CC que le había entregado su escrito de dimisión al secretario de Organización del partido, JoséMiguel Ruano. La conversación fue más o menos así, según las fuentes consultadas:

Barragán: Hola, José Miguel.

Ruano: Hola, José Miguel.

Barragán: Que me voy.

Ruano: Adiós.

Barragán: No, que dimito.

Ruano: ¿De qué?

Barragán: De secretario general.

Ruano: Osss.

Barragán: ¡Ese!

Ruano: Tsss

Barragán: Venga, titán.

Lo cierto es que ahora tendrá que ser la Ejecutiva Nacional de CC la que decida si acepta o no la dimisión de Barragán. Aunque no hay fecha, el hombre del puro ya ha dicho que seguirá de secretario general hasta que el partido decida y que continuará si el partido cree que es útil. Y otra cosa no, pero útil Barragán es un huevo.

PSOE y las redes

La crisis del PSOE se trasladó esta semana a la redes sociales. Mientras los socialistas deciden si rompen el pacto con CC o se van de chuletada juntos, algunos militantes han comenzados a presionar a Patricia Hernández para que no continúe con su alianza con Clavijo. Como José Miguel Pérez está desaparecido (la última vez que se le vio estaba en una finca de olivos de Jerez probándose peinetas con Susana Díaz), las bases presionan a la vicepresidenta regional como líder visible del partido. Patri no se quiere ir del Gobierno porque le ha cogido el gusto al coche oficial y a que la gente haga caso cuando da órdenes, lo que es algo nuevo para ella.
 
Pues resulta que uno de los díscolos es Gustavo Matos (siempre lo fue) y otro es Javier Abreu, aunque a Abreu ya nadie le escucha. Matos se ha dedicado en los últimos días a conspirar contra Hernández mediante filtraciones interesadas en las que describe la guerra interna del partido. Y no le falta razón al bueno de Matos cuando habla de que el PSOE está dividido. El problema es que los socialistas están divididos desde antes de que el pelo de Matos rebasara la altura de la oreja.
 
En una de esas filtraciones, Matos le pasó al periodista de Canarias Ahora Salvador Lachica unas capturas de pantalla de un debate que se abrió en el Facebook entre varios militantes sobre la pertinencia o no de romper con CC. La filtración fue utilizada por el periodista para evidenciar la guerra interna del partido, pero en la noticia se publicó la captura de pantalla enviada por Matos y al editor se le olvidó cortar la parte superior en la que se veía la foto del insigne diputado socialista, lo que lo delató como el filtrador de la lucha interna. La guerra entre militantes pasó a ser una batalla a tumba abierta, solo que con más caché gracias al nivel mediático que ha alcanzado Matos después de que saliera en un cartel electoral con unos vaqueros rotos y contándole a los laguneros que no cree en los políticos.

El búnker ya no tiene huésped

Pero la noticia de la semana no ha sido ni que Barragán deje el puro por el cigarrillo eléctrico ni el nuevo champú suavizante utilizado por Matos. El foco informativo se ha centrado en el edificio de Presidencia. Allí, Patricia Hernández se despedía de los trabajadores con los que ha compartido residencia en el último año.
 
La vicepresidenta, recordarán, se instaló en el búnker hace un año, justo después de dar a luz para compaginar su trabajo con la maternidad y bajo el pretexto de dar la lactancia a su bebé. Al principio, los trabajadores del edificio no la vieron con buenos ojos, pero de tantas pizzas que pidió, terminaron compartiendo hasta una porción de queso y pepperoni junto a la Susana Díaz canaria y su marido.
 
A Patricia Hernández le llovieron las críticas por ocupar el ático presidencial. Y es que la gente no veía con buenos ojos que alguien humilde, hecha a sí misma, y teniendo casa en el Barrio de la Salud, se fuera a vivir a una residencia oficial siendo ella la máxima responsable del bienestar social y de la vivienda en Canarias. Y más teniendo en cuenta que en las islas no se construye ni rehabilita una sola vivienda, no se paran los desahucios, y miles de personas necesitadas esperan por una casa desde hace siglos. No obstante, las fuentes oficiales aseguran que la vicepresidenta no duerme en el búnker desde el 7 de septiembre. O eso le dijeron a mis compañeros David Cuesta y Óscar Martín.
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