Tribuna abierta

¿Dónde me puedo afiliar a ATI?

09.10.2016 | 02:32
¿Dónde me puedo afiliar a ATI?

Durante los últimos tiempos he observado un curioso fenómeno. De vez en cuando alguien, cuando quiere aludir a Coalición Canaria en Tenerife, suelen referirse a la ATI. Lo hacen, naturalmente, intentado darle un cierto sentido despectivo. O lo que es lo mismo, intentan decir que los nacionalistas de CC en Tenerife son en realidad furibundos insularistas de derechas que no ven más allá de las faldas del Teide.

Resulta curioso que ATI haya sobrevivido a lo largo del tiempo para seguir presente en el imaginario de cierta gente. Claro que si se examina lo que representó, probablemente se justifique tanta permanencia en quienes la detestan, pero sobre todo en quienes la echan de menos.

La Agrupación Tinerfeña de Independientes, que nació a comienzos de los años ochenta del siglo pasado, fue una fuerza política hija de su época. Su vida estuvo marcada por aquellos tiempos de tensiones insulares, de pleitos no superados, de acusaciones mutuas y de presiones de las dirigencias empresariales de una y otra isla. Nació declarando su irrenunciable defensa de Tenerife y los años de prosperidad que vivió la isla y su auge económico asentaron la leyenda de la hegemonía de los tinerfeños en la política de Canarias.

En realidad, si uno repasa los programas de ATI puede sentir algo de asombro. Soñaron con una isla, con el impulso del bienestar en el norte, con el desarrollo turístico del sur y con una capital mejor. Cosas se quedaron en el camino pero en buena medida fueron capaces de llevar a cabo la mayor parte de esos programas. La gestión municipal de los alcaldes de ATI fue en términos generales un impulso para los municipios de nuestra isla y especialmente de Santa Cruz y La Laguna que vivieron una eclosión de desarrollo e importancia. En el Cabildo de Tenerife, el impulso de ATI y el liderazgo y estabilidad de los gobiernos insulares fueron de tal magnitud que en gran medida ha marcado esa acusación de "hegemonía" de nuestra isla frente a la de Gran Canaria, marcada en este último caso por la inestabilidad política. En un momento dado, ATI se integró en una federación de agrupaciones de independientes de otras islas que habían nacido con objetivos similares aunque con estructuras y orientación ideológica diferentes. Esa federación de partidos creció en todos los territorios, excepto en Gran Canaria, que se convirtió básicamente en un reducto de lo dos grandes partidos estatales, el PSOE y el PP. En el conjunto de las islas canarias se fortaleció un nacionalismo moderno que dio lugar, tiempo después, con la escisión del grupo de Román Rodríguez, a la creación en Gran Canaria de una alternativa nacionalista de izquierda nacida del tronco de las agrupaciones insulares.

Cuando algunos se refieren hoy a la ATI intentan describir, con la evocación de aquel partido, el poder de esta Isla y su capacidad de influencia en la política canaria. ATI ya no existe, pero una parte de sus principios siguen vigentes: trabajar en conexión con la gente, defender antes que nada y por encima de todo a nuestros ciudadanos y pueblos, poner el rigor y el esfuerzo en el objetivo de la gestión pública, llevar la isla en el corazón y el equilibrio entre las distintas islas en la cabeza, buscar la modernización de nuestra sociedad, de nuestras ciudades... Cuando escucho a alguien referirse a la ATI, en vez de malestar por el intento de manipulación siento orgullo.

ATI fue un partido que nació desde abajo hacia arriba. Un partido que se organizó desde las calles, desde la participación vecinal y su implicación en las cosas comunes. En ATI se debatía del futuro, se caminaba por las aceras y calles de nuestros pueblos, se confrontaban pasiones, se daba voz a todos y a todas y de aquellas gentes que se comprometían con sus vecinos surgieron cuadros dirigentes que se transformaron en fantásticos gestores. Los ayuntamientos se convirtieron de verdad en las casas del pueblo porque el pueblo se sentía representado por ciudadanos como ellos. ATI fue un fenómeno que hizo grande a Tenerife al mismo tiempo que la Isla le daba a ATI una fuerza que pocas veces ha tenido un partido político.

Tener esa sintonía con todo un pueblo es muy difícil. Y sólo se adquiere cuando un partido político está tan mezclado con la sociedad a la que representa que es indistinguible. Cuando en Coalición Canaria se habla de cambio, de renovación, de crear un nuevo nacionalismo canario más fuerte, en realidad estamos hablando de aquello que una vez fue el patrimonio de ATI: estar aún más pegados a la gente, hombro con hombro con ellos y en la calle de la que deben nacer nuestros sentimientos y propuestas. Eso es lo que nos hace distintos. Eso es lo que nos diferencia de los aparatos de los partidos dirigidos desde Madrid. Somos el pueblo de Tenerife del que venimos. Y mientras no perdamos esa fuerza seguiremos siendo la verdadera fuerza de esta isla. ¿Existe hoy ATI? En la medida en que consigamos identificarnos con el pueblo de Tenerife y con esta isla, como lo hicimos en su momento, seguirá existiendo. Somos nosotros. Somos Tenerife.

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