Cine 'Mechanic: Resurrection'

La degradación del género de acción

08.10.2016 | 01:01
La degradación del género de acción

Jason Statham sigue manteniendo el curioso reto de convertirse en el actor con mayor número de participaciones en sagas cinematográficas. Tras sus intervenciones en tres entregas de Transporter, otras tres de Los mercenarios, dos de Fast and Furious (y rodando ahora mismo su tercera incursión en el que será el octavo largometraje de esa franquicia) y dos más de Crank, aterriza de nuevo en la cartelera con la segunda parte de The Mechanic, denominada de modo supuestamente original Mechanic: Resurrection. Si a todas estas apariciones en seriales para la gran pantalla se suma la práctica totalidad del resto de su larga filmografía de títulos cortos (Revolver, Caos, Blitz, Parker, Safe?) Statham se alza como referente indiscutible y auténtico especialista en cintas de peleas, persecuciones, tiroteos y furia desbordada al servicio de una clase de entretenimiento vacío y sin sustancia.

En esta ocasión se pone a las órdenes del director alemán Dennis Gansel, que en su momento destacó sobremanera con el interesante y reflexivo filme La ola y que, sin embargo, acaba de dar el salto a la industria norteamericana con este inexpresivo y repetitivo subproducto, vehículo para el exclusivo lucimiento de los músculos de su protagonista masculino. Semejante giro (más bien, declive) en su trayectoria me sorprende negativamente, aunque albergo cierta esperanza en que reconduzca el rumbo profesional en próximos proyectos. De hecho, se le menciona como uno de los realizadores de Berlín, I Love You, título que continúa la estela de sus predecesores Nueva York, I Love You y París, je t´aime. Confío en que vuelva a reflejar aquellos destellos de cineasta que ya mostró en sus anteriores trabajos.

Cuando Arthur Bishopp creía que había conseguido dejar atrás su pasado criminal, se ve de nuevo inmerso en un entorno criminal. El motivo es que la mujer de su vida ha sido secuestrada por uno de sus mayores enemigos. Por ello, está obligado a viajar por todo el mundo para llevar a cabo tres asesinatos que, a los ojos de los demás, han de parecer meros accidentes.

Descontando algunas secuencias aptas para esos espectadores ávidos de escenas tan intensas como imposibles, el resultado final es decepcionante. Tanto la pretensión de construir una trama creíble como los estériles intentos de Statham para transmitir un ápice de sentimiento a través de sus miradas trascendentes, fracasan con estrépito. Recuerda por momentos a las exhibiciones más chuscas de Charles Bronson. Es uno de esos estrenos que condenan al género de acción a un nivel ínfimo que no merece. Personajes y tramas están agotados desde el inicio de la proyección. Todo en ella resulta demasiado previsible y, para colmo, inverosímil. En definitiva, una combinación letal que relega a Mechanic: Resurrection a la cola de los largometrajes destinados a entretener al público.

La otrora joven promesa Jessica Alba (que, tras explotar en exceso y con desigual fortuna su rol de actriz atractiva, ha optado por dedicarse a su faceta de empresaria, compaginándola con papeles secundarios en filmes de tercera fila) también forma parte del reparto. Desde luego, nada en ella hacía presagiar un final como este. Pero más sorprendente aún es el caso de Tommy Lee Jones, cuya prolífica carrera (a veces, hasta cuatro rodajes al año) le aboca a poseer una filmografía irregular en la que se combinan obras maestras con muestras cinematográficas irrelevantes. Completa el elenco Michelle Yeoh (Tigre y dragón, El mañana nunca muere).

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

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