Tribuna abierta

El equilibrio territorial son nuestros ayuntamientos

02.10.2016 | 02:41
El equilibrio territorial son nuestros ayuntamientos

Como administración más cercana a los ciudadanos, nuestros ayuntamientos llevan a cabo políticas en muchas materias que son competencia de otras administraciones, y, principalmente, tras la primera descentralización de las autonomías.

Desde entonces, los cabildos y los municipios de Canarias han sido el motor del cambio y del progreso de los ciudadanos. Los vecinos conocen dónde está su ayuntamiento y qué gestiones pueden realizar en él.

Es la administración más cercana a ellos, y lo más inmediato que tienen a su alcance para resolver sus problemas. Son el primer recurso al que acuden en caso de necesidad. Nuestros alcaldes han estado trabajando muy duro para mejorar la calida de vida de nuestros ciudadanos. Y todos los ayuntamientos han tenido el respaldo de ese gran paraguas que son los cabildos de las Islas, que han ayudado en el crecimiento y desarrollo de todas ellas.

Por este motivo, está claro también que nuestros ayuntamientos deben ir de la mano con otras administraciones, como las insulares, como los cabildos, para gestionar nuestro pequeño territorio.

La futura Ley del Suelo debe indicarnos, por ejemplo, cuál es el modelo a seguir para los proyectos insulares, porque hasta ahora, la realidad es que contamos con un sistema de planeamiento que no satisface a nadie, complicado excesivamente, burocratizado y que no permite avanzar en una sociedad cambiante como la nuestra.

No tenemos más que recordar para ello, que de 31 municipios de la Isla, apenas 10 tienen un documento adaptado a toda la normativa actual, en un claro fracaso de nuestro sistema legal.

Con la nueva Ley del Suelo, cada administración deberá ser responsable de sus actos, con lo que los planes generales los deben aprobar los ayuntamientos, y los planes insulares y territoriales los cabildos.

Para ello, los parlamentarios, los representantes de nuestra Cámara regional, deben evitar que ninguna ley pueda criminalizar a la administración local. Aquí no hay nada que interpretar y los ámbitos competenciales deben estar claros.

Sabemos que existe una preocupación entre algunos sectores con esta Ley en relación a la posible especulación que podría originarse por facilitar mayor autonomía a los ayuntamientos a la hora de planificar su territorio. Pues bien, esta preocupación no tiene razón de ser con las medidas de control que debe establecer la propia Ley, y si de una vez por todas, las administraciones canarias se toman en serio la disciplina urbanística dotando de más medios económicos y humanos a la Agencia Canaria de Protección del Medio Urbano y Natural.

Deseamos de verdad que esta Ley, conjuntamente con la Ley de Cabildos, pueda proporcionar a las corporaciones locales, un sistema de colaboración, y no de supervisión o control.

Sin nuestros ayuntamientos, no existe el equilibrio territorial en la Isla. Este discurso lo mantendremos siempre, cuando nos reunamos con los ayuntamientos, con empresarios o representantes de distintos sectores. Por lo que espero que desde el Parlamento de Canarias se actúe por igual.

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