La Opinión de Tenerife

Pensamientos y actualidad

23.09.2016 | 03:20

A todos los grandes pensadores desde la antigüedad, los clásicos greco-romanos, los medievales, del renacimiento y los grandes filósofos de la modernidad, hasta nuestros días, les ha preocupado profunda y sistemáticamente el hecho irreversible de la muerte, es decir de la extinción de la persona humana con toda su historiografía de la trascendencia vital más allá de la misma.

Pero lo cierto y verdad es que la vida del ser humano como la de cualquier ser vivo fisiológicamente está demostrado hasta la saciedad que nace, crece, se reproduce (el que se reproduce) y muere indefectiblemente más tarde o más temprano, "y nadie ha venido" que se haya podido demostrar científicamente del otro mundo o de esa vida trascendente ulterior a la vida física.

Sólo queda el recuerdo inmarcesible de los llamados "inmortales", los grandes sabios, artistas, pensadores, científicos, filósofos, etc. Y entre la gente ordinaria, el recuerdo de sus familiares más íntimos y amigos, que no pasa de la tercera generación, pues rara avis será el ser humano que recuerde física, espiritual y moralmente a sus antepasados más allá de la cuarta generación.

Pero el ansia de otra vida trascendente e inmaterial ha existido de siempre en el acontecer y en la sensibilidad humana desde los pueblos más primitivos a los actuales y de ahí surgieron todas las religiones, absolutamente todas. Y es bueno para la vida presente el que todo ser humano tenga esa esperanza de fe en otra vida mejor.

Hoy me estoy refiriendo al gran pensador español Ángel Ganivet, muerto trágicamente, y que resumo en la siguiente frase con referencia a la política actual secesionista: "El poder no se hizo absoluto en nuestra Patria por un golpe de Estado, que suprimiera de una plumada una Constitución, sino por la derogación sucesiva del régimen foral. Y al diluirse el pensamiento unitario en aras de un centralismo absorbente sucedió lo que no debió suceder, y así al reaparecer la idea dejó de existir la libertad comunal y el régimen se hizo simétrico. Funesta simetría que todo lo ha invadido, desde el trazado de las calles, hasta el trazado de las leyes". (Ganivet nació en 1865 y murió en 1898). Hoy está superado el problema del centralismo con la creación del Estado Autonómico y la cesión de competencias a las Comunidades Autónomas, que es bien distinto del independentismo y soberanismo que algunos pretenden.

Y recuerdo ahora un artículo escrito por mi padre hace la friolera de casi sesenta años, en el periódico El Día, en que hace unas acertadas disquisiciones sobre la ciudad, sus calzadas y edificios, componiendo un relato realmente apasionante.

Y decía entre otras cosas: "Las calles tienen su espíritu, su alma, su solera originaria y fundamental. Las hay tristes, adustas, hoscas. Por ellas discurren los melancólicos, los resentidos, los fracasados. Y no es extraño que la vía colindante sea alegre, bulliciosa, comercial, acogedora y riente".

"Y ciertas calles poseen una expresión austera y severa, como la fisonomía de algunos sabios consagrados al estudio y a la investigación. En ellas se respeta la paz, y sus edificios tienen el sello de la austeridad. Un duende invisible con un dedo en los labios, impone silencio. En estas calles no suenan altavoces, ni radios, y nos recuerdan la chistera y la levita cerrada. ¡Oh imponentes calles del protocolo! Otras vías (con alarde de intolerable modernismo simétrico y chillón) soportan todo el peso de concepciones arquitectónicas y decorativas miméticas, incongruentes y pasajeras. (¡Calles de circunstancias!)".

Y por último afirma: "Hay calles ocultas, recoletas, con enormes muros conventuales rematados en un ángulo por el airoso campanario de la capilla, y en otro por la torreta con celosías. Calles de piedad por donde pasan mujeres virtuosas con el Rosario entre las manos y con mirar abstraído, revelando honda vida interior. Estas huelen a fe, a amor de Dios, a virtud, a incienso. ¡Benditas calles que son como un remanso de luz para el alma, como un cordial para el corazón cansado del dolor permanente de la injusticia humana!"

¿Verdad que es un relato atractivo, sugerente y altamente poético? ¿Y filosófico sobre la vida? ¿Y la Política actual?...

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine