La Opinión de Tenerife
Cine 'El bebé de Bridget Jones'

Comedia de añoranzas

17.09.2016 | 00:10
Comedia de añoranzas
Comedia de añoranzas

Hace ya quince años se estrenó El diario de Bridget Jones (2001), una comedia británica que pretendía reeditar los excelentes resultados de otras cintas inglesas del género, como Cuatro bodas y un funeral, Full Monty o Notting Hill. El filme logró sus propósitos, obteniendo una recaudación superior a los doscientos ochenta millones de dólares (tras una inversión de apenas veinticinco), varias nominaciones (incluida la del Oscar para su protagonista femenina), una candidatura al Globo de Oro a la mejor comedia y, lo que resulta más complicado, una repercusión y una popularidad que trascendieron a las salas de proyección. El personaje de Bridget Jones estuvo en boca de todo el mundo, se convirtió en un icono y alargó su fama en el tiempo, logrando en el mercado del DVD y en sus sucesivos pases televisivos acrecentar el mito de esta soltera caótica y divertida que se ve atrapada en los más variados laberintos sentimentales.

Como era de esperar, la secuela apenas tardó tres años en rodarse. Resultó un proyecto claramente inferior en todos los sentidos y sus números fueron decepcionantes. Se invirtió mucho más, se recaudó menos y no obtuvo repercusión alguna ni en los espectadores ni en las entregas de galardones. Quizá por ello los productores han tardado tanto en presentar esta tercera parte que, encargada de nuevo a Sharon Maguire, la directora originaria, recupera parte de la frescura que se perdió en la segunda entrega de la saga. De todos modos, tal y como sucede con otras obras, es innegable que la principal razón del retorno de Bridget Jones tiene mucho que ver con la recuperación de cierto sentimiento de nostalgia. Lo que siguen pretendiendo los espectadores es revivir las mismas sensaciones que les provocaron aquellos primeros desatinos y desventuras de esta mujer en permanente estado de crisis. Así que los responsables de la producción, sabedores de la naturaleza de esta demanda popular, han tratado de colmar esa añoranza con una continuación, en mi opinión, un tanto forzada.

Ahora la famosa ejecutiva británica se enfrenta a los cuarenta años nuevamente soltera y decide iniciar una etapa diferente, alejada de los excesos y de la constante inestabilidad emocional de antaño.

Su vida girará alrededor del gimnasio, el trabajo y los amigos. Pero esas ansias de equilibro se vienen abajo cuando los líos amorosos vuelven a hacer acto de aparición, con la particularidad de que, en esta ocasión, se queda embarazada sin saber a ciencia cierta quién de sus dos amores es el padre de la criatura.

No cabe duda de que un personaje como el de Bridget Jones ofrece muchas posibilidades para el lucimiento cómico y da lugar a numerosas secuencias hilarantes. Sin embargo, la reiteración de tópicos, la reincidencia de determinadas situaciones y el excesivo metraje juegan en su contra. No se trata de contar nada nuevo. Se trata de contar lo mismo sin que se note. Pero, en realidad, sí que se nota, aunque no parece que al público le importe demasiado. Quiere ver lo mismo y aplacar su nostalgia. Y, al menos parcialmente, ese objetivo se consigue.

Una vez más, la actriz Renée Zellweger da con la tecla exacta para que este papel hecho a su medida funcione a la perfección. Ganadora de un Oscar por Cold Mountain y alabada por su gran actuación en Chicago, pasará a la Historia del cine por dar vida a Bridget Jones. Así de caprichosa es la fama. Colin Firth, su eterno enamorado, y Jim Broadbent y Gemma Jones, sus padres en la ficción, vuelven a acompañarla en esta aventura. Patrick Dempsey, el famoso médico de la serie Anatomía de Grey y un habitual de comedias amables como Encantada o La boda de mi novia, sustituye en el reparto a Hugh Grant. Por último, el cantante Ed Sheeran se interpreta a sí mismo como invitado a la fiesta.

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

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