La Opinión de Tenerife
En voz alta

Las pensiones

13.09.2016 | 03:14
Las pensiones
Las pensiones

El PP no deja de promover a gente para cosas. Promovió a Soria y le salió el tiro por el Duero. Ahora promueve a Celia Villalobos para que presida la comisión del Congreso de los Diputados que vela por el cumplimiento del Pacto de Toledo. O sea, por las pensiones. El PP ve a Villalobos cerca de ser pensionista, tal vez. Tomará el asunto con interés. Villalobos recibe un encargo de consolación después de ser descabalgada de la Mesa del Congreso. Sale en los titulares otra vez, quizás alguien le haga una entrevista, puede sentarse en una mesa a presidir algo cuando la tal comisión se reúna e incluso puede ir a un hogar del jubilado a dar una charla sobre pensiones sin que, eso sí, tenga clara la respuesta a las principales preguntas que cualquiera puede formularle: ¿hasta cuando habrá pensiones?, ¿la cobraré yo? No sabemos cuánto le quedará a Villalobos de pensión, pero sí que como miembro de la Mesa se llevaba a su casa cada mes 7.565 trompos, trompos que ahora serán 6.068, según fuentes oficiales. Bajón de sueldo. Ninguna pena. No obstante: este sistema le da más salario al que sólo tiene que poner el culo en un asiento para ver de frente como hablan los diputados (miembro de la Mesa) que al que tiene que velar por que cobremos las pensiones. Un sueldazo en cualquier caso. Sueldazo que aquí criticamos no tanto por mor de la sana crítica periodística a la que nos debemos y bla, bla, bla como por la pura envidia que nos entra. De hecho, todo este preámbulo sobra, dado que el artículo que en realidad queríamos escribir es acerca de qué se puede hacer con más de 6.000 euros al mes. Ensoñaciones de uno. Financiarse un buen plan de pensiones no estaría mal como segunda medida. La primera sería elegir el sitio donde tomar esa primera medida con los primeros 6.000 euretes. Tal vez en Le Cinq, en París, tomando un vino blanco o poniéndose ciego de pescado en Aponiente, no vaya a ser que no lleguemos a viejo. O tomando el primer martini en el Transcantábrico, teniendo como principal preocupación si uno va a dormir en el lado derecho o en el izquierdo de la cama del lujoso vagón, que aquilata su marcha por entre montes verdísimos por los que se adivina o ve el embravecido mar que ora produce versos, ora provoca galernas.

Los políticos tienen que estar bien pagados. El problema es que ese buen pago no tiene que durarles toda la vida. Para algunos, la política es una ocupación transitoria.... Sí, del tránsito que va de los veinte a la jubilación. El verdadero Pacto de Toledo sería jurar ante el Alcázar que no se va a dilapidar la hucha de las pensiones. Que se dotará recortando de tanto gasto inútil. También podría jubilarse a tanto inútil. Pero entonces tendríamos que pagarles una pensión. Es inútil pensar más. Total, elucubrar tampoco cotiza.

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