La Opinión de Tenerife
La columna del lector

Al amigo Soria

10.09.2016 | 03:05

Los tinerfeños, todos los canarios, tienen la palabra. la opinión de tenerife pone a su disposición La columna del lector, una sección para resaltar por su interés y oportunidad la opinión de un lector entre las decenas de cartas recibidas a diario.

En apenas cinco días se ha pasado de tener pisado el acelerador a fondo a parar el coche para no volverlo a arrancar. El nombramiento del exministro José Manuel Soria para ocupar un alto cargo en el Banco Mundial ha tenido corto recorrido. Cuando he leído la noticia, el asombro ha cruzado mi intelecto cognitivo en sus cuatro lóbulos, algo así como si mi cabeza fuera el Mundo. Abstraerse de la realidad lleva inexorablemente a millones de españoles a preguntarse si es justa la elección. Platón la define en esta frase: "La obra maestra de la injusticia es parecer justa sin serla". Lo que se hizo es, con el beneplácito del gobierno que no lo hay, designar a una persona a "fin" para que ocupe un sillón exclusivo en un organismo bancario mundial. Para la designación se ha recurrido al tan manoseado impeachment, que no es, ni más ni menos, defender a un funcionario público. Este anuncio de designación calienta si cabe aún más, que cabe, la desaforada prepotencia de el gobierno, por colocar a personas que fueron pero que ya no lo son, pero que siguen siéndolo, como el del aquel amigo "sé fuerte", al del amigo "del alma" llegando al amigo "Soria". El Sr. Soria es funcionario público con experiencia y con un currículum al alcance de pocos, tiene el aval de haber sido ministro, y otro aval mucho más potente, tener relación con paraísos fiscales. El Sr. Soria no era el único candidato, se conoce que había otros bien posicionados, que no han recibido el mismo trato. La opinión del experto Tomás Prieto, profesor de Derecho Administrativo, no deja duda: altos cargos de Economía deciden sobre un puesto "que no es un cargo funcionarial, sino un cargo político". La decisión del gobierno de obligar al Sr. Soria a renunciar al cargo ha sido política, y no de carácter público como en principio nos habían hecho creer.

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