Cantina ilegal

El Pokémon ilegal

31.07.2016 | 03:15
El Pokémon ilegal

M añana comienza el mes del año en el que España se paraliza. Juzgados, grandes empresas, comerciantes, fábricas... Todo cierra o todo para, todo excepto mi cantina, que permanece abierta al pie del cañón porque me niego a dejar a mis clientes sin un local donde echar una partida al envite o donde echar una buena conversa. Y si no que se lo digan a mi compadre Fermín, que se metió el viernes por la mañana por mi cantina pa dentro más despistado que una cuca en una escupidera.

Fermín venía del banco de cobrar la pensión de su abuelo Julián, abuelo que es uno de esos cientos de pensionistas que siguen cobrando su pensión a pesar de haber fallecido. Entró por mi negocio mirando fijamente su móvil y sin apenas dar los buenos días. Venía ensimismado, hasta que no pude evitar decirle: ¡¡Fermín, chacho!! ? A lo que él me respondió: "Calla, calla, que detrás del bidón de la cerveza tienes un Charizard". Fue soltar la patujada Fermín y salí corriendo a coger el Baygón porque no sabía de qué bicho me hablaba, hasta que me explicó que estaba tratando de cazar un pokémon. Y es que mi compadre estaba atontado, como tantos miles últimamente, a cuenta de un juego de móvil en el que la gente va por todas partes chocándose contra las farolas y cruzando calles sin mirar. Y todo por cazar unos bichos virtuales de nombres bastante extraños. Hay que ver por lo que le da a la gente, las modas no hay quien las entienda. Organizan quedadas para cazar bichos y los asistentes se cuentan por miles y miles. Pocos son los que están preocupados por el terrorismo yihadista, por el tiempo que lleva este país sin poder formar gobierno, por el incremento del paro en Canarias o por las insistencias de Europa en imponernos nuevos recortes por valor de más de quince mil millones de euros. Lo importante, lo que toca ahora, es cazar a Snorlak y compañía. Rezando estoy por si a alguien le da por decir que tengo un Pikachu en mi cantina, no vaya a ser que vengan diez o doce mil aburridos de esos y me dejen el negocio patas arriba.

Lo que está claro es que si hubiera uno en mi local, estaríamos hablando del Pokémon ilegal.

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