Tribuna abierta

Tenerife, desde el asombro

17.07.2016 | 05:47

Escribo hoy desde el asombro. Casi desde el inicio de esta legislatura, un partido, Nueva Canarias, y un Cabildo, el de Gran Canaria, adoptaron un discurso beligerante y reivindicativo de los intereses de esa isla, en confrontación con el Gobierno de Canarias. El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, creó una comisión para el estudio de los desequilibrios inversores en contra de su isla, advirtió de que "una parte importante del Gobierno es de Tenerife", aseguró que "si queremos construir una comunidad tiene que ser desde el equilibrio" y en una reciente intervención de gran calado echó la culpa a la autonomía de la postergación económica que a su juicio sufre Gran Canaria.

Precisamente desde la búsqueda del equilibrio, como presidente del Cabildo de Tenerife, llamé la atención de un hecho. Con los datos que maneja el Gobierno de Canarias -con los propios informes económicos del Gobierno- advertí que Tenerife tenía un retraso de 25 millones en inversiones en carreteras y que ese desfase se iba a aumentar en los próximos años, donde está previsto gastar 107 millones en carreteras de Gran Canaria frente a 47 millones en Tenerife. Y pedí que sin quitarle dinero a nadie, sin tocar para nada las inversiones en otras islas, se contemplara aumentar las inversiones viarias en nuestra isla porque los problemas de colapso que sufre Tenerife son tremendos. Y ha faltado tiempo para que desde Nueva Canarias y desde Gran Canaria se nos acuse de fomentar el insularismo y el pleito regional. No me queda otra que asombrarme del cinismo político que se practica en esta tierra.

No hay ninguna isla que sufra los atascos que padecen los tinerfeños en la autopistas del Norte y del Sur, absolutamente colapsadas. Lo saben los miles de tinerfeños que lo sufren. Lo saben los medios de comunicación que lo han reflejado. Y no me engaño en las causas. Los años de recortes han producido que las inversiones del Estado en las carreteras de Canarias hayan sido drásticamente reducidas de una manera injusta y arbitraria. Pero más allá de las causas reales de la falta de financiación, que Tenerife se interese y se preocupe por su retraso en unas infraestructuras básicas de comunicación es tan lógico que los ciudadanos deberían quitarnos del Cabildo de esta isla si no levantásemos nuestra voz para defender la necesidad de un equilibrio en las inversiones del Gobierno canario.

El discurso egoísta de Nueva Canarias representa una Canarias muy vieja y rancia. La del pleitismo. La del discurso hipócrita de un falso equilibrio en el que no creen y que sólo es una coartada política para instalarse en un debate insularista, del que luego acusan a los demás. La incoherencia es de tal magnitud que causa ese asombro con el que comenzaba esta reflexión. Tenerife no quiere quitarle nada a nadie. Tenerife sólo pone las cifras sobre la mesa para llamar la atención de un problema que queremos solucionar, porque lo necesitamos de forma urgente.

Quienes quieren dinamitar el pacto de gobierno entre socialistas y nacionalistas de Coalición Canaria desde antes incluso de que se constituyera, consideran que defender los intereses de los ciudadanos de Tenerife es un intento de romper ese acuerdo. Llevo diciendo lo mismo desde hace muchos años. Con este pacto y con el anterior. De áreas que están en la responsabilidad de Coalición Canaria o del PSOE. De asuntos que competen a Madrid o a Canarias. Me da igual. Yo no represento en el Cabildo a un partido, en el que milito, sino a todos los ciudadanos de la isla de Tenerife, sean del partido que sean. Y el que piense otra cosa se equivoca de medio a medio.

Tenerife no quiere quitarle recursos públicos a nadie. Somos una isla solidaria. Sabemos que Canarias se construye desde la responsabilidad de atender a los que menos tienen. Defendemos el compromiso con las islas menos pobladas y afectadas por los sobrecostos de una doble insularidad. Pero es inadmisible e impresentable que quienes se han lanzado al insularismo más oportunista se dediquen a dar lecciones de un equilibrio en el que no creen ni defienden. Estamos dispuestos a colaborar proactivamente en solucionar los problemas de nuestra isla. Hemos aportado recursos para crear infraestructuras en sanidad y en carreteras y lo seguiremos haciendo. Con responsabilidad. Y los hechos, las palabras y las obras, irán poniendo a cada uno en su sitio. A unos en una Canarias equilibrada, solidaria y justa. Y a otros en el San Borondón del escándalo permanente y la demagogia.

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