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Tribuna abierta

Aprender a decir adiós

14.07.2016 | 04:19
Aprender a decir adiós
Aprender a decir adiós

Aprender a dejar ir y a decir adiós a todas esas personas, situaciones o cosas que nos causan dolor es una asignatura pendiente para muchas personas.

Son muchos los que acuden a consulta destruidos emocionalmente, con la autoestima mermada, con sintomatología ansiosa, incluso depresiva, por no saber tomar la decisión de "decir adiós". Personas que se resignan a soportar situaciones o relaciones tóxicas por miedo al arrepentimiento o al dolor que, lógicamente, supone despedirse de una parte de su vida.

Lo cierto es que no podemos exigir a otros que nos den lo que no les nace del corazón, pero somos los únicos responsables de analizar si lo que estamos recibiendo es lo que realmente merecemos. No se trata de cortar a la primera de cambio con cualquier tipo de relación, trabajo y demás, ya que uno de los pilares básicos en las relaciones interpersonales es la comunicación, y es la primera herramienta a utilizar cuando algo de nuestra vida no funciona. Debemos dar la oportunidad a los demás de conocer que alguna de sus actitudes o comportamientos nos están dañando. Una vez la otra persona tenga conocimiento es su decisión si cambiar o no, y esta decisión es totalmente respetable. En el caso de no cambiar, es nuestra decisión si mantener una relación que nos destruye ya sea con nuestra pareja, amistades o un trabajo donde las condiciones laborales afectan a nuestra estabilidad emocional.

1. La comunicación como primera herramienta: si no comentas lo que te hace daño la otra persona no tiene por qué saberlo. Por mucho que te conozca, esa persona no está en tu cabeza así que deja de suponer que lo sabe y si te molesta algo, simplemente dilo. Si tienes dudas, pregunta y si necesitas algo, pídelo, pero no supongas. Dale la oportunidad a la otra persona de entender lo que te ocurre.

2. Esa persona está en todo su derecho de cambiar o no la actitud que le has comunicado que te daña, de llegar a un acuerdo o no. Ahora te toca a ti reflexionar si te compensa emocionalmente mantener este tipo de relación, y sobre todo si lo mereces.

3. Decir adiós supone un malestar porque normalmente nos despedimos de una parte de nuestra historia, pero es mejor sufrir un tiempo que toda una vida. Cuestión de cómo lo interpretes. Debemos de aceptar que existirán momentos en nuestra vida donde tendremos que convivir con el dolor para luego poder disfrutar de nuevo.

4. Piensa en todo lo que vas a ganar: terminar con una relación sentimental o de amistad que te destruye no es el fin del mundo. Quizás es la oportunidad de enfocar tu vida hacia dónde quieres estar y rodearte de personas con las que empieces a sumar en vez de restar. Vas a ganar libertad, más tiempo para hacer lo que realmente te satisface y, sobre todo, vas a ganar tranquilidad mental. Quizás estar solo puede ser más aburrido pero no es "terrible". El mundo está lleno de personas magníficas por conocer.

5. A veces no damos el paso de "decir adiós" por miedo a arrepentirnos y sufrir, cuando lo cierto es que manteniendo esa relación de amistad, sentimental o situación laboral destructiva ya estamos sufriendo. ¿Algo de irracional en ello?

6. Recuérdate a diario lo que mereces en todos los ámbitos de tu vida. Si no lo interiorizas, siempre te vas conformar con menos.

tamaraconsulta@gmail.com

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