Editorial Editorial

La línea 2 del tranvía: más diálogo y menos ruido

10.07.2016 | 03:31

T enerife padece un grave problema con el tráfico y necesita grandes soluciones de futuro para resolverlo. Es un asunto muy complejo generado por múltiples factores: la propia insularidad, la orografía de la Isla, la dispersión poblacional, la imposibilidad de contar con una flota de guaguas públicas que pueda abarcar todas las poblaciones, la falta de conciencia ciudadana, una inadecuada planificación de las administraciones... Hay un dato muy revelador: Tenerife es uno de los lugares de Europa con mayor número de vehículos por habitante, exactamente 1,2. Y lo peor no son las colas y las molestias, lo peor es la contaminación que genera el tráfico cada día.

Son los propios tinerfeños los que han demandado y demandan un mejor servicio público de transporte, sobre todo para aquellas personas que no cuentan con los medios económicos suficientes para disponer de un vehículo propio. De todas esas reivindicaciones surgió el proyecto del tranvía. El tren ligero se proyectó precisamente para reforzar el transporte público en la zona más crítica de la Isla -Santa Cruz, La Laguna y sus barrios- y con mayor aglomeración de vehículos.

Como todo gran proyecto para la Isla, el del tranvía contó con detractores, que argumentaban que no era el mejor sistema, que salía demasiado caro, que la mejor opción era apostar por las guaguas... Nueve años después, muy pocos -por no decir nadie- discuten la utilidad e idoneidad de un medio de transporte que ha comunicado muchos barrios, antes desconectados del sistema de transporte público, y sobre todo ha unido a las dos principales ciudades tinerfeñas. Las estadísticas corroboran el éxito de la implantación del tranvía: en estos nueve años, desde que el 2 de junio de 2007 se pusiera en marcha la línea 1, la demanda anual no ha bajado de la barrera de los 13 millones de pasajeros. La flota de 26 tranvías que operan en Tenerife acumula un histórico de más de 12 millones de kilómetros recorridos, cerca de 1.300.000 viajes y más de 118 millones de pasajeros en total.

La satisfactoria implantación del tren ligero hizo que se abriera la línea 2 y que se proyectasen nuevas ampliaciones, algunas descartadas a corto plazo por su elevado coste y complejidad, como las que irían al aeropuerto de Los Rodeos o a la playa de Las Teresitas, pero que se retomarán en un futuro. Sin embargo, una de las ampliaciones sí la quiere acometer a corto plazo el Cabildo de Tenerife, administración responsable del tranvía: la línea 2 con nuevos raíles hacia los barrios del Suroeste de Santa Cruz, históricamente desconectados del centro de la capital. El plan, pese a que lleva tiempo proyectándose y discutiéndose con los colectivos más involucrados -principalmente vecinos y comerciantes-, se ha topado con la oposición de determinados sectores vinculados al comercio y el movimiento vecinal. Los comerciantes temen que primero las obras y luego la eliminación de aparcamientos acaben con su actividad, y algunos colectivos vecinales no desean que la línea cruce la Avenida de Los Majuelos y consideran que con un mejor servicio de guaguas sería suficiente. Todos los colectivos empresariales y sociales tienen derecho a expresar sus opiniones pero sería deseable evitar las posturas intransigentes e incluso las contradictorias, y que el diálogo sirva para encontrar una solución.

Es comprensible la preocupación, por ejemplo, de los comerciantes. Cualquier obra pública que afecte a su área de acción conlleva inconvenientes, pero no solo por el tranvía, sino por obras de mejora de las carreteras, calles o aceras, arreglos de los sistemas de alcantarillado, de iluminación, de embellecimiento... En concreto, los empresarios de estos barrios del Suroeste han puesto como ejemplo la Rambla Pulido y la decadencia que se ha instalado en esta vía, con cierres de tiendas. Pero también habría que tener en cuenta que otras vías importantes no han sufrido consecuencias con el tranvía, sino más bien han salido beneficiadas, y que el problema de la Rambla Pulido no es sólo el tranvía y la pérdida de aparcamientos, sino otros inconvenientes de fondo. Los comerciantes de la Avenida Trinidad, en La Laguna, o de la Avenida de Los Príncipes, en Ofra, no se han quejado del paso del tranvía.

En cuanto a las demandas vecinales, hay división de opiniones. Unos están de acuerdo, otros a favor, otros piden que la ampliación de la línea 2 pase por la Avenida de Las Hespérides, en vez de por Los Majuelos, para evitar las zonas más pobladas... En el año 2014, las demandas vecinales en estos barrios eran diferentes. La Agrupación de Asociaciones de Vecinos del Distrito Suroeste, que aglutina a diferentes colectivos sociales, denunció entonces ante el Ayuntamiento de Santa Cruz que la ampliación prevista de la línea 2 del tranvía "olvida" pasar por los barrios. En lugar de discurrir por las zonas pobladas, los representantes de diferentes colectivos pidieron explicaciones al en aquel momento concejal de Urbanismo, José Ángel Martín Bethencourt, para conocer las razones por las que el proyecto de trazado de la línea, tras varias modificaciones, apareciera en el Plan General de Ordenación recorriendo gran parte de zona industrial sin acercarse a las viviendas. "El trazado del tranvía previsto no atraviesa por los núcleos de población que aparecen desde su salida en Tíncer", lugar donde ahora acaba esta línea que en el futuro se prevé ampliar. La Agrupación expuso que de esta manera "se quedan fuera El Sobradillo, La Gallega, El Tablero, Los Alisios-Santa María del Mar y Añaza", para sí pasar por diferentes zonas industriales de estos barrios hasta retornar por diferentes parcelas alejadas también de la población en Hoya Fría hacia su reincorporación en la Avenida de Los Príncipes.

"Si se van a gastar una millonada en ampliar la línea 2, aunque todavía no exista una fecha cerrada para empezar la obra, mejor que pase por zonas donde los vecinos realmente lo necesitan para poder trasladarse, y eso solo se consigue si el tranvía pasa cerca de sus casas", expuso Antonio Mesa, presidente entonces de la Asociación de Vecinos El Humilladero-Chorrillo. "Solo en La Gallega hay más de 15.000 vecinos y ni se acerca a ellos, ni de lejos", aseguró Mesa. "Al final los perjudicados son los vecinos, porque se quedan sin disfrutar de un servicio que, entendemos, se plantea para ellos".

Sólo dos años después, lo que entonces era una necesidad ahora se ha convertido en un problema sin que se sepa exactamente qué ha cambiado para que esto haya ocurrido. El proyecto y las variantes son las mismas que en 2014 pero ahora algunas asociaciones critican precisamente que la línea pase por las zonas más pobladas (Avenida de Los Majuelos).

El Cabildo, ante la oposición generada, ha optado por plantear hasta seis alternativas distintas para la ampliación de la línea 2: unas pasan por la Avenida de Los Majuelos y otras por la de Las Hespérides. Ahora solo queda que se alcance un consenso, que ambas partes eviten la cerrazón, que se apueste por el diálogo -más que por el ruido- y que se alcance una solución para un proyecto con el que en el fondo todos, absolutamente todos, están de acuerdo: con mejorar la red de transporte público para dar mayor fluidez al tráfico y minimizar en la medida de lo posible uno de los mayores problemas que sufre Tenerife: los atascos de tráfico y la consiguiente contaminación.

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