Retiro lo escrito

Una rosa en el Cabildo

07.07.2016 | 04:03
Una rosa en el Cabildo

Con un criterio de evaluación generoso, el señor José Antonio Valbuena debería devolver todo lo que ha cobrado como consejero del Cabildo de Tenerife desde hace un año al menos; con un criterio más éticamente riguroso, debería presentar su dimisión de inmediato. El señor José Antonio Valbuena, consejero de Sostenibilidad y Medio Ambiente -y vicepresidente tercero de la corporación- tiene reconocida la dedicación exclusiva a la gestión de sus responsabilidades políticas, en virtud de lo cual gana más de 75.000 euracos anuales. El sueldo del presidente del Gobierno autonómico, por ejemplo, es de 71.500 euros al año. Ha sido el grupo de Podemos en el Cabildo tinerfeño el que ha denunciado que Valbuena cobra como tasador inmobiliario emolumentos en una empresa privada mientras percibe su generoso salario público. Al parecer Valbuena entiende que la expresión dedicación exclusiva significa que él puede dedicarse a hacer (y cobrar) exclusivamente lo que le de la gana.

Lo más grotesco de este asunto es la obvia incapacidad de Valbuena de reconocer la verdad. Esa ñapita que cobra con sus informes se le ha transformado en una molesta mosca que amenaza con volverlo loco. "Todo es legal, todo es legal", dice y repite el caballero con la cartera en el pecho, y uno no sabe si es jurídicamente reprochable o no, pero el hedor de la sinvergonzonería resulta demasiado intenso. La exclusividad, para el común de los mortales, está muy clara. Eso de seguir ejerciendo una actividad privada para no perder no sé que homologación tiene una sencilla respuesta: no haber pedido la exclusividad, prenda valiosísima, baluarte de la juventud socialdemócrata tinerfeña, currante que trabaja siete días a la semana, la más bella rosa de Alejandría, tan Valbuena de noche y tan consejero de día. Pero es que, como en los viejos tiempos, lo quieren todo. Absolutamente todo. La dedicación exclusiva, la dedicación privada, el halo de probo consejero, el prestigio de un técnico ejemplar, la exhibición de un admirable espíritu de sacrificio, todo y más. Las sorpresas y los disgustos que está brindando a la política insular el verdadero factotum del socialismo tinerfeño, José Miguel Rodríguez Fraga, eternizado alcalde de Adeje, mimando, impulsando y colocando a sus insaciables protegidos, más exclusivos que unos manolos, empieza a ser francamente preocupante. Mientras tanto los Servicios Jurídicos del Cabildo de Tenerife se dedican parsimoniosamente a viviseccionar una obviedad. A ver si escampa. Pero no, se acabaron los tiempos en que escampaba.

www.alfonsogonzalezjerez.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine