La riqueza y la pobreza se miran a la cara

02.07.2016 | 21:53

Desde la cueva de Borja y Valentina, paradójicamente, se divisa uno de los barrios residenciales más exclusivos de Santa Cruz de Tenerife, Pino de Oro. Y junto a Pino de Oro, a pocas calles de distancia, Los Lavaderos, un entorno deprimido de la capital. Aquí la riqueza y la pobreza se miran a la cara. Borja, de 24 años, nació en Canarias. Vive con su novia Valentina, de 32, italiana. Ambos están en situación de desempleo. Valentina es beneficiaria de la Prestación Canaria de Inserción y consiguen llegar a final de mes vendiendo artesanía. Al igual que las aproximadamente 15 personas que viven en estos barrancos, no tienen ni luz ni agua ni ningún tipo de servicio municipal. La pareja asegura que no quiere hacer pública la situación de las personas que viven en los barrancos no por ellos mismos, sino por otras personas que están enfermas, con aún menos recursos, mayores, y que sí necesitan la ayuda de las administraciones. Solo reclaman que si el argumento es que la adjudicación de una vivienda pública en Canarias es complicada, que por lo menos se les facilite el acceso al agua potable en algún enclave próximo a las cuevas. La pareja sueña con un futuro mejor, con una oportunidad, y lo sueñan desde su cueva, en un sitio ajeno para la mayoría de los santacruceros. Ellos lo tienen claro: "Antes la cueva que la calle". Suerte chicos, ustedes pertenecen al club de la gente coraje.

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