Olivier Guiot, el viajero solitario

02.07.2016 | 04:23
Olivier Guiot, el viajero solitario
Olivier Guiot, el viajero solitario

L as personas pueden estar situadas entre retos y calladas insinuaciones. Entonces mujeres y hombres efectúan el atrevido ritual de viajar en grupo, en compañía, o la potencial temeridad del viajero solitario. Esto lo he podido comprobar hace escasos días. Se trataba de un hombre joven, 24 años, estatura mediana, magra silueta, rostro ligeramente anguloso y cuya noble mirada ha de encerrar las aventuras visuales propias del viajero solitario. Era, Olivier Guiot [Olivier Martin Augustin Guiot; Libramont, Bélgica, 1992], quien ha transitado por la piel milenaria de numerosos rincones de la Tierra: Europa, América, Asia y África. Entre algunos de los diecisiete países visitados, Bolivia, Costa Rica, China, India y España. De la conversación se desprendía una adversidad: "Estando yo en Managua, me asaltaron dos personas [2011]. Cuchillo al cuello y robo de mi cámara. Después adquirí otra, muy parecida, en Costa Rica". Expresa su predilección por dos naciones latinoamericanas, Costa Rica y Bolivia: "Estuve en Bolivia debido a motivos de un viaje de prácticas [estudió Agricultura Tropical, Haute Ecole Provinciale du Hainaut, Bélgica], durante cuatro meses; se trataba de un proyecto de etnobotánica en Sucre: "Fue allí donde tuve un sueño luminoso, la presencia de una persona para mí absolutamente desconocida que dijo: ¡Maragua! Luego, al despertar, busqué en mi ordenador portátil. Se trataba del nombre de un lugar que posteriormente visité. El lugar era idéntico al de mi sueño. Fue cuando conocí el llamado Camino del Inca, en el Departamento de Chuquisaca. Un sitio impresionante".

Olivier Guiot ha obtenido aproximadamente unas 3.000 fotografías, tomadas esencialmente en Bélgica, Bolivia, Costa Rica, Italia y China. Y ahora, bajo el título Ojos al revés, exhibe en 'Café 7', calle El Juego, La Laguna, hasta el 15 de julio, veintitantas fotografías a color y en blanco y negro, en grueso papel satinado; lindas tomas efectuadas sobre todo en Bolivia, Costa Rica, Italia, India, y China. Gracias al arte fotográfico, Olivier Guiot, al lograr vender sus fotografías ha podido comer y tener techo estando en algunos países. Desde su memoria de viajero solitario reitera el nombre de Bolivia, comparándolo con un mineral: "En Bolivia pude contemplar su rico colorido, la diversidad de bellos colores de manera muy diferente. Bolivia llama la atención por la soledad, la gente es muy hermética y humilde, pero no es una pobreza interior; al hablar transmiten sorpresas, también al actuar. Saben historiar sus hechos. Bolivia es como una piedra y su gente también parece de piedra, transmiten una gran resignación. Después, al volver de Bolivia a Europa era como estar pegado a una pared, enorme las prisas, el estrés, la incomunicación". Desde la aparente quietud insular, se puede pensar en transitar.

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