Tribuna abierta

Pon fin a la homofobia

23.06.2016 | 02:00

Terrible suceso el cometido la semana pasada en Orlando. Aunque hemos avanzado mucho, lo cierto es que hoy en día la homofobia sigue siendo un tema de actualidad. Todavía existe un gran número de personas que expresan un odio irracional, prejuicio, aversión, rechazo y discriminación hacia personas homosexuales. A día de hoy, existen personas que piensan que la homosexualidad es una enfermedad que se puede "curar". Sigue existiendo ese miedo irracional, injustificado, ilógico e incontrolable ante la homosexualidad que hace irracional ese modo de sentir o comportarse. Aún no hemos logrado superar del todo el reconocimiento de la igualdad que se construye a partir de las diferencias. Indignante y vergonzoso ver que todavía existen personas que sufren discriminación, agresiones e incluso asesinatos por su tendencia sexual. Aún, parte de la sociedad tiene la idea de que todas las personas "tienen que ser" heterosexuales y no valora otra posibilidad. Esta forma de pensar es respetable, siempre y cuando se respete y no atente contra la integridad física ni psicológica de quien no piense de la misma manera.
En la actualidad son muchos los adolescentes que sufren con ansiedad y, en muchos casos con depresión, el "salir del armario". Adolescentes que viven con normalidad el sentir atracción por personas de su mismo sexo, pero que las burlas, chistes, desprecio y rechazo que reciben por parte de otros, hace que se sientan como "bichos raros". En un adolescente, con sus cambios emocionales y físicos, puede resultar desastroso si la familia y el entorno social lo rechazan. Con la homofobia, al fin y al cabo, te haces daño a ti mismo. Te enojas, te frustras, sientes ansiedad y todo por algo que es muy sencillo de controlar. Simplemente respetando. Hacer esto sin sentir amenazada nuestra identidad es una grandeza que debemos practicar más y más a menudo.

1- Pon en práctica la tolerancia. No significa que compartas su forma de ver, pensar o actuar sino que le permitas ser, pensar y sentir a su manera. No juzgues, no etiquetes ni ofendas. Si no entiendes la homosexualidad no lo seas, pero respeta el derecho de los demás a ser uno mismo. Apuesta por las relaciones interpersonales basadas en el respeto, la igualdad y el reconocimiento mutuo y, sobre todo, incúlcalas a los más pequeños. Educa en tolerancia. La homofobia no es algo de lo que reírse. Algunas veces trae consigo trágicas consecuencias. Desconocemos lo peligroso que son los juicios de valor y el coste emocional de quien lo padece. Recuerda, las etiquetas son para la ropa y no para las personas. Al fin y al cabo, ser tolerante es una forma de empatía y de la empatía nos beneficiamos todos.

2- Practica la empatía: ¿Te has puesto en el lugar del otro? ¿Eres consciente del sufrimiento, la violencia y la discriminación que todos los días viven las víctimas de homofobia? No trates a los demás como nunca quisieras que te trataran a ti. No es ni mejor ni peor que tú. Simplemente es diferente a ti. ¿Dónde está el problema?

3- Aceptar es la mejor opción. No permitas que se rompa un buen lazo familiar o de amistad por una simple tendencia sexual. Cuando queremos o apreciamos a alguien, lo más importante es desear que sea feliz. Da igual si es con un hombre o con una mujer. La homosexualidad existe en más de 450 especies. La homofobia sólo en una. ¿Cuál te parece más antinatural ahora?

4- Acaba con los mitos: la homosexualidad no es una enfermedad ni estamos hechos para procrear. Por esa regla de tres, todos los que no quisieran tener hijos tendrían que ser lapidados.
Ya lo dijo el escritor Héctor Abad: "Ser homofóbico es tan ridículo como odiar a los zurdos porque escriben con la izquierda. E igual de idiota pretender enderezarlos".
tamaraconsulta@gmail.com

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