Editorial

Las Teresitas necesita quioscos legales

19.06.2016 | 00:27

P ocos sitios conozco más pintorescos, entre el cementerio y la playa, entre el cielo y la arena. Aparte de comida típica canaria de chiringuito de playa, lo verdaderamente especial es ver el atardecer con una copa en la mano. Además, si te animas puedes quedarte luego a bailar un rato". Esta es solo una de las muchas opiniones que se pueden leer en uno de los portales turísticos con más visitas del mundo sobre uno de los chiringuitos de Las Teresitas, concretamente El Caracol, situado al principio de la playa chicharrera. Pocos lugares y establecimientos de Santa Cruz tienen tan buenas críticas que este quiosco. Y es que de unos años a esta parte, sobre todo a partir de la llegada de la primavera, dos quioscos de Las Teresitas, El Caracol y el T5, se han convertido en la que es para mucha gente una de las mejores opciones de ocio de Santa Cruz. Organizan fiestas vespertinas o sencillamente surgen de forma espontánea al acumularse gente que huye del calor y quiere pasarlo bien. Y dónde mejor que en un marco como Las Teresitas. Además, son de los contadísimos establecimientos de la capital en los que realmente se puede disfrutar del mar, una deuda histórica pendiente del municipio.

La realidad es que Santa Cruz necesita este tipo de oferta para renovarse, para revitalizarse, para erigirse en una capital más atractiva ya no solo para sus propios residentes, sino para los turistas. Pero la realidad también tiene muchos peros y más en Las Teresitas. Los numerosos e intrincados pleitos judiciales y administrativos por la fallida operación de compra-venta de los terrenos de la playa y el plan de rehabilitación que diseñó el arquitecto Dominique Perrault han sumido a la zona de baño chicharrera en un pozo del que no termina de salir. Todos estos conflictos han imposibilitado al Gobierno municipal que los heredó una regeneración de esta parte privilegiada del municipio que lleva siendo desde hace muchos años una necesidad urgente, un paso decisivo si Santa Cruz quiere abrirse definitivamente al mar.

Pero, además de este problema general urbanístico, hay otro que afecta de forma específica a los chiringuitos de Las Teresitas: la situación de alegalidad en la que se han encontrado siempre, desde el momento en el que se instalaron, algunos hace más de 40 años. Como la dificultad urbanística, ésta también se ha enquistado y ni los gobiernos municipales que permitieron que estos quioscos se instalaran sin los preceptivos permisos ni los equipos posteriores han logrado solucionarla.

El pasado día 12, la Gerencia de Urbanismo, en virtud de sus obligaciones legales de lucha contra la indisciplina, abría nueve expedientes sancionadores contra estos quioscos. Según explicó a la opinión de tenerife el concejal responsable del área, Carlos Garcinuño, el Consistorio ha incoado dichos procedimientos de disciplina urbanística a raíz de diferentes actas remitidas por la Policía Local en las que se denuncia que varios de estos chiringuitos ejercen la actividad de bares con música durante la noche sin contar con la preceptiva licencia.

Además de estos expedientes sancionadores, que se suman a muchos abiertos con anterioridad y que podrían acabar en cuantiosas multas, el edil de Urbanismo recordó que el Ayuntamiento está analizando la documentación que los encargados de los siete chiringuitos de Las Teresitas entregaron en diciembre para intentar demostrar que tienen derecho a gestionar dichos negocios. En octubre de 2015, y debido a la situación irregular en la que se encuentran, pues no cuentan ni con títulos de concesión ni con proyectos de actividad, siempre según la versión oficial del Ayuntamiento, la Gerencia de Urbanismo inició el procedimiento para proceder a la regularización jurídico-administrativa de los mismos.

El alcalde aclaró posteriormente que la intención del Ayuntamiento es clara al respecto: resolver el problema, legalizar los quioscos y permitir que esta oferta de ocio se lleve a cabo respetando, eso sí, todas las normativas urbanísticas, comerciales y de convivencia ciudadana. José Manuel Bermúdez, sin embargo, aclaró que el Consistorio no puede dar la espalda a sus obligaciones de control de las actividades sin cobertura administrativa ni legal, y que por eso se ha visto obligado a abrir estos expedientes.

Los gestores de los quioscos también llevan años intentando resolver la situación. Muchos de ellos han asegurado que entregaron todo tipo de documentación para tratar de demostrar que sí tienen cobertura legal o que si no la tienen no es por su culpa, sino por culpa de las administraciones competentes, en este caso principalmente el propio Ayuntamiento y la Dirección General de Costas en Santa Cruz de Tenerife del Ministerio de Medio Ambiente.

Los informes oficiales, no obstante, dejan claro que toda esa documentación no sirve para legalizar los chiringuitos, algunos de los cuales incluso invaden el dominio público marítimo-terrestre, es decir, la zona de la arena, algo terminantemente prohibido en toda la costa española salvo que se tenga una concesión especial, como el Hotel del Médano, que no es el caso de Las Teresitas.

Un informe oficial de la Dirección Técnico-Jurídica de Urbanismo del Ayuntamiento, del que informó esta semana la opinión de tenerife, deja clara "la necesidad de dar cuenta al Servicio Provincial de Costas de Tenerife para que, en el caso de que no exista título concesional, proceda a la recuperación de oficio del dominio público marítimo terrestre respecto a los quioscos que se hallan en la zona de la arena en la playa de Las Teresitas". En dicho documento se pide lo mismo al área de Infraestructuras del propio Consistorio chicharrero en relación a los chiringuitos que están ubicados en la zona de aparcamientos, es decir, fuera de la arena. Los primeros son tres y el resto, cuatro.

Los técnicos de Urbanismo establecen que el suelo ocupado por los chiringuitos debe ser recuperado si los actuales encargados de estos negocios no demuestran contar con títulos concesionales, lo cual no han logrado hasta ahora. El problema es que de momento, y según otro informe del Servicio Administrativo de Proyectos Urbanos, Infraestructuras y Obras, "no consta que se haya otorgado autorización y/o concesión para la ocupación del dominio público con el fin de explotar los referidos quioscos". En el informe de Proyectos Urbanos se añade que "no consta" en el Servicio Administrativo que se haya hecho uso de dicha facultad de explotación de los servicios de temporada por parte del Ayuntamiento, conforme al artículo 225 del reglamento que desarrolla la Ley de Costas. También se dice que "no consta el cobro de tasas o canon por tal concepto" por parte del Consistorio, a excepción del caso del quiosco de venta de helados, que figura dado de alta, con fecha de 10 de mayo de 1995, en el padrón de la tasa por aprovechamiento especial del dominio público.

Por lo tanto, hasta el momento los encargados de los chiringuitos no han demostrado que tengan títulos concesionales para explotarlos, a pesar de que se le requirió toda la documentación necesaria en octubre del año pasado. De todas formas, y según fuentes de la Gerencia de Urbanismo, se siguen analizando "los papeles" que han entregado las personas que están al frente de los quioscos en la actualidad, quioscos que llevan en algunos casos en la playa más de 40 años.

El Ayuntamiento chicharrero es consciente de que va a ser muy complicado resolver el lío y, aunque sus responsables aseguran que están haciendo todo lo posible, la única salida factible a día de hoy es la eliminación de estos puestos y la salida a concurso público de los nuevos quioscos que los sustituyan, ya con todo en regla, incluidas las correspondientes licencias adecuadas a las actividades que vayan a desarrollar.

Y es que hay otro obstáculo de fondo. El Consistorio y Costas no se ponen de acuerdo sobre cuál debe resolver el conflicto y de qué forma. La solución ideal sería que esos chiringuitos se legalizaran, porque lo que no puede ocurrir –y en eso todos están de acuerdo, incluidos los propios gestores de los quioscos– es que los comercios, bares y restaurantes de Santa Cruz paguen sus tasas e impuestos correspondientes y tengan las licencias reglamentarias mientras unos pocos no lo hagan. Y sería ideal para que este mismo verano esos puestos pudieran mantener esa oferta de ocio que tanto se agradece en un municipio tan necesitado de animación, atractivos y contactos con el mar.

Pero los ciudadanos y los responsables de esos chiringuitos deben comprender que para que eso ocurra se tiene que encontrar una solución que contente a todas las partes y que respete todos los requisitos legales y administrativos. Mirar atrás y lamentar la desidia e insensatez de los gestores anteriores de Santa Cruz no va a servir de nada. Toca diálogo, mucho diálogo, coordinación entre todas las partes y una actitud constructiva y conciliadora que sirva para cumplir con lo que todos los ciudadanos exigen: resolver los problemas de Santa Cruz. Porque Santa Cruz y el bienestar de sus habitantes y visitantes está por encima de todo.

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