El bar de Pepe

Carolina Bescansa

18.06.2016 | 02:00

S erá porque uno está cansado de Pablo, de Iñigo, de Monedero, hasta del mismísimo Echenique, que cuando aparece en la pantalla del televisor la figura de Carolina da la impresión de que sus palabras no pertenecen al discurso manido, traído y llevado de los dirigentes de Podemos. Quizás la diferencia no esté en el contenido, que posiblemente se refiera a lo que todos sabemos que nos afecta, es decir el paro, el hambre, la miseria, la vivienda, la sanidad, la educación y muchos etcéteras, posiblemente sea el continente, es decir la forma sosegada, calmada, sin aspavientos, sin acritud con la que llama golfos, corruptos y truhanes a los peperos.

Carolina tiene la rara habilidad, como buena gallega, de aguantar estoicamente, sin inmutarse, el mayor ataque que pudieran hacerle tanto a nivel personal como en el profesional o político.

El pasado día 9, la señora Bescansa demostró, además de sus bonitas y largas piernas, que su inteligencia superaba la media de las colegas que protagonizaron el debate de Antena 3. Por primera vez asistimos a un debate del sexo femenino, las mujeres primero fue el título, para mí fuera de lugar, con el que abría la cadena uno de los debates más esperados de las elecciones del 26-J. Andrea Levy, del Partido Popular, Margarita Robles, del PSOE, Carolina Bescansa, de Podemos, e Inés Arrimadas, de Ciudadanos, fueron las estrellas de la noche del jueves 9 de junio de 2016.

Si tuviéramos que hacer un relato corto de la "contienda" política diríamos que más de lo mismo, excepto la percepción de que el bipartidismo había pasado a la historia de la dictacracia española. Aquello de Felipe González " y dos huevo duros" 30 años después sigue vigente, todos prometiendo el país de Alicia y las mil maravillas, como charlatanes de feria cada una ofrecía más, daba lo mismo, sueldo social, contratos laborales fijos, aumento del sueldo mínimo de 1.000 euros, es decir volver al pasado, sin mirar el presente, el resultado es nefasto.

Esperaba más de Margarita Robles a la que se le vio inquieta, nerviosa, con falta de práctica en la materia y sobre todo el imperdonable lapsus que le costó su, hasta ese momento, correcta intervención, pasó con más pena que gloria su media hora de "gloria". Andrea Levy, tal y como se esperaba, fue la diana de todos los dardos envenenados lanzados por las tres adversarias, acostumbrada al parlamento catalán, la Levy olvidaba el castellano parlante y mezclaba algunas palabras en el idioma de Jacinto Verdaguer. Nerviosa, utilizaba la táctica de la mejor defensa es un ataque, aunque sea malo, acabó siendo la gran perdedora de la noche.

Inés Arrimada, bisoña, joven, desentrenada para este tipo de "combates dialécticos", al igual que la Levy creía que estaba en el hemiciclo catalán y más de lo mismo; "nosotros somos el futuro y sin nosotros el caos€".

Carolina Bescansa fue la que dio la talla, la que supo mirar a la cámara, la que se llevó "el ascua a su sardina". Porque Carolina no fue arrogante, no quiso entrar en el descrédito de los partidos que representaba Robles y Levy, se concentró más en cómo se podía solucionar entuertos y problemas que en la guerra partidista. Quizás no poner en marcha el ventilador para esparcir la mierda del PSOE/PP fue lo que la hizo salir con un notable alto del plató de Antena 3.

Claro que Bescansa sabe muy bien que en política todo no vale, ella, acostumbrada a la soledad del corredor de maratón, utiliza cada metro de espacio para convencer al espectador que no es humo lo que promete, y hasta cierto punto sabe que, aun no creyéndola, te gustaría que todo fuese cierto. Carolina Bescansa además de ser una excelente profesora de Metodología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, es una magnifica cuenta cuentos.

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