Zigurat

Brevedad, extensa reflexión

18.06.2016 | 02:00

T ras la desorbitada claridad, muchas personas quizá deseen que una íntima oscuridad les pueda iluminar. Luego del enorme oro esparcido en forma de ardientes desiertos, tal vez yazca la acosada exuberancia de los oasis, y después de contemplar tierras sin medida, quién sabe si incluso las islas puedan alzarse en pleno océano. Son enormes realidades que terminan por concretarse en la brevedad como fenómeno surgido de una extensa reflexión, la misma que impulsa al siempre sabio oficio de meditar, de ahí que en el universo literario se haya ido consolidando la paradoja del microcuento, microrrelato, minificción, o sea, la brevedad que se constituye en tónica dominante del discurso ultrabreve. Lo anterior queda patentemente demostrado en un recomendable libro, El diablo se esconde en los detalles (Escritura entre las nubes, 70 páginas, Tenerife, 2016), de la joven escritora Yurena González Herrera, reciente obra certeramente prologada por el también intelectualmente inquieto joven escritor Daniel Bernal Suárez. La brevedad concluye resolutivamente, en muchas ocasiones casi sorpresivamente, pero siempre inicialmente despojada de cualquier indicio situacional de la clásica o convencional trama, la misma que casi siempre suele hacer irrumpir su proverbial proa explicativa y que hace que en el subgénero del microcuento pueda adquirirse audaz solvencia imaginativa a través del nudo y el desenlace. Es así como cada una de las cincuenta breves narraciones contenidas en El diablo se esconde en los detalles logra sustantivizarse a sí misma, lejos de convertirse en cordón umbilical de un anterior cuento [microcuento], que es lo que viene caracterizando definitoriamente a la moderna hechura de muchos textos que reúnen o entrelazan varios cuentos, es decir, la intertextualidad temática o la importancia concedida a un ubicuo protagonista.

Saber resumir en la brevedad narrativa es lograda consecuencia de una extensa reflexión, y consta de lo que resulta anterior al prólogo, ya que la obra abordada se abre con unas escuetas frases de Walt Whitman, acertado padre del versolibrismo, aparecido en su fecundo libro continente Hojas de hierba, lo cual puede hacernos deducir lo cardinal que es la poesía para Yurena González Herrera. Quedan entonces sus microcuentos expresados a través de una relevante alegoría puesta en expresar un rico territorio imaginativo de una buscada cuasisíntesis. Es cuando la microhistoria se eleva considerablemente para luego caer en picado hacia un desconcertante abismo que no es otro que la categoría del desenlace. Se consagra no sólo la ya reiterada brevedad sino que se subraya una extrema sorpresa o la sutil invitación concedida al absurdo. Y lo que antecede reside en El diablo se esconde en los detalles, aportación a tener en cuenta de su prometedora autora, quien se incorpora a los escasos hacedores de microcuentos en Canarias.

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