Tribuna abierta

Sexo en pareja

16.06.2016 | 02:00

E s cierto que el sexo no es el único factor importante en una pareja, pero es una parte de la relación que no debe dejarse de lado. Compartir momentos, el respeto, una buena comunicación y el interés hacia la pareja, son bases necesarias en cualquier tipo de relación saludable, pero la pasión, el deseo, mantener relaciones sexuales, es lo que diferencia el convivir con un buen amigo o con quien tenemos una relación sentimental. El sexo no solo es una forma de obtener placer. Es una de las claves en la vida de pareja que refleja en gran medida la salud de la misma. De hecho, cuando aparecen problemas en una relación suele desaparecer también la práctica sexual. Lo cierto es que el sexo une a la pareja y hace que se mantenga el deseo. Además, el sexo mejora la autoestima, disminuye niveles de ansiedad y estrés y favorece el sueño. Debemos esforzarnos en recuperar esos momentos de pasión con los que tanto disfrutábamos al principio de la relación.

La convivencia, en muchas parejas, reduce la frecuencia de la actividad sexual. Caemos en la rutina y, la rutina aburre. Cuando los dos miembros de la pareja están de acuerdo en que el sexo es algo secundario o en no practicarlo, no existe problema alguno, pero cuando uno de ellos sí apuesta por la pasión, surge el conflicto. Quien siempre toca la puerta y se la encuentra cerrada, siente rechazo por parte de su pareja y tiende a responsabilizarse de esta inapetencia sexual, pensando que se debe a falta de atracción, por no ser capaz de satisfacerle sexualmente o bien por la existencia de una tercera persona.

1- Cuando la pasión se empieza a perder es importante buscar mecanismos de ayuda que los motiven a vivir nuevas experiencias en el campo sexual. Es importante reflexionar sobre los motivos reales por los que algo con lo que antes disfrutaban ha pasado a un segundo lugar.

2- Compartir fantasías: son muchas las personas a las que les da vergüenza compartir fantasías sexuales con su pareja por la imagen que puedan dar. Debemos abrir un poco la mente. Las fantasías no son ni buenas ni malas. Tan solo son fantasías. La lógica y la moral no tienen cabida en la fantasía. Lo único que importa es que cumpla su función de excitarnos. El tener una fantasía no quiere decir que quieras que te ocurra en la vida real.

3- Tenemos que ser empáticos con nuestra pareja e interpretar el sexo como un "compromiso" entre ambos. Algo que hacemos no por complacer y por hacer sentir bien al otro, sino para sentimos bien con nosotros mismos porque nos estamos esforzando por mantener el deseo vivo en nuestra pareja. Cuando queremos algo, el hacer un esfuerzo por ello, no nos produce ningún tipo de malestar. Si lo que antes te gustaba, ahora te produce rechazo, puede que lo que se haya acabado no es la pasión, sino el amor.

4- No hay nada escrito sobre la frecuencia sexual ideal. Hay parejas que lo practican todos los días y otras que lo hacen una vez cada dos semanas y son felices. Esto depende de los acuerdos de cada pareja y sus necesidades. Lo que sí es cierto es que el sexo es como la memoria. Si no se utiliza, desaparece. Cuanto menos sexo practiques, menos ganas tendrás de hacerlo. Eso de "no lo hacemos en dos semanas y así luego lo hacemos más intenso" es falso. El cuerpo tiene memoria de sensaciones y recuerdos, por lo que cuanto más lo practiques, más ganas tendrás y cuanto menos actividad sexual exista, mas inapetencia habrá.

5- La falta de tiempo es una excusa. Muchas personas no lo planifican por falta de romanticismo, sin embargo, menos romántico es no hacerlo.

El sexo no se puede ver como un todo, pero sí es una parte importante de la relación ya que de ella también parten muchas situaciones que mantienen la estabilidad y unión de la pareja.
tamaraconsulta@gmail.com

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