Hablando en plata

Una prueba sin valor

11.06.2016 | 02:00

E stos últimos días más de 250.000 estudiantes de nuestro país se han sometido a la que será la última prueba de selectividad, más conocida como PAU, después de que el Partido Popular, siguiendo la estela de casi todos los presidentes que han ocupado La Moncloa, decidiese cambiar con casi toda la comunidad educativa en contra la ley. Sin embargo, los aspirantes a entrar a la Universidad que han copado durante el último mes las bibliotecas, realizarán una prueba que más allá del dato numérico que les permitirá acceder a la carrera que deseen, poco mérito tiene y resulta ser un mero trámite formal. Por un lado, porque un examen que es capaz de superar el 94% de los alumnos que se presentan, según los últimos datos del Ministerio de Educación, muy exigente y difícil no debe ser, más si se tiene en cuenta que los estudiantes llevan dos años preparándose para la superación del mismo, aunque conste de hasta seis materias. De otra parte, resulta interesante abrir el debate de si la exigencia para entrar en las universidades en España es la adecuada. Viendo los datos se deduce que no, puesto que muchos de los que se presentan ni siquiera requieren de una nota de corte para entrar a la carrera que desean estudiar.

La cuestión es más profunda, porque el hecho de que sea muy sencillo acceder a la universidad ha provocado que el mercado de trabajo esté sobresaturado de personas con una alta formación pero que deben de ocupar puestos de trabajo menos cualificados, y también ha causado que se banalice el hecho de entrar a la universidad, pero, sobre todo, que los recursos no alcancen para todos. Las universidades son costosas, los estudiantes que nos sentamos en sus aulas somos caros para el Estado, el cual en el caso de las entidades públicas financia hasta el 80%, y es por ello necesario reforzar, endurecer y mucho las pruebas de acceso a las universidades, de tal forma que solo accedan aquellos que estén realmente preparados y motivados, porque le pese a quien le pese, la universidad no es está hecha para todo el mundo.

El requisito para poder acceder a estudios de grado superior debe ser única y exclusivamente el académico, no económico como ocurre ahora, pero no donde 9 de cada 10 estudiantes pasen una prueba fácil y que nada mide, sino que se debe apostar por una exigencia mucho mayor, incluso de años de preparación, como ocurría no hace tanto en nuestro país, y que sirva realmente de criba, de selección, que es lo que es la universidad, una institución donde en teoría se forman los mejores de cada país. Es triste escuchar a los profesores quejarse amargamente de cómo año tras año los estudiantes llegan escasamente formados, con faltas de ortografía, sin apenas capacidad lectora y sin saberse expresar correctamente. España necesita unas pruebas de acceso de verdad, donde se evalúe la excelencia, aunque esto suponga que muchos no entren a la universidad, algo que no debemos de lamentar, sino de contentarnos porque tendremos la certeza de que han entrado los mejores, y por otro, que los recursos se repartirán mejor.

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