Retiro lo escrito

Lo que se merecen

11.06.2016 | 02:00

L os carteles electorales parecen, más que nunca, sacarte la lengua sobre el asfalto recalentado por el sol. Todos son espantosamente llamativos -el del Partido Popular parece pedir el voto para el general Pétain, el de Ciudadanos se asemeja a un cromo de fugaces estrellas del pop, el de Podemos presenta a dirigentes, algunos de los cuales no están afiliados a Podemos, que sonríen como una nube de querubines- pero curiosamente el que lo es más es el del PSOE. Porque el cartel del PSOE es exactamente igual que el de las elecciones de hace medio año. Es como si no hubiera ocurrido absolutamente nada. El cartel electoral se transforma, de esta manera, en metáfora del propio partido. Un partido que un día articuló políticamente España -y en los años ochenta a Canarias- y que ahora no sabe dónde está, qué es lo que ha ocurrido, cómo salir de esta, cuáles son sus virtualidades y sus límites como proyecto.

Es escalofriante que con la que está cayendo sobre el PSOE el partido presente semejantes candidaturas a las Cortes en Canarias. Y máxime si se considera que en diciembre se pudo constatar la debilidad de las listas en las urnas -y la irrelevancia de la operación de acudir en Las Palmas junto a Nueva Canarias, una ocurrencia que solo sirvió para que Pedro Quevedo consiguiese acta de diputado y abandonara el grupo socialista de inmediato-. Pues no. Insisten en la misma catástrofe como si ansiaran su definitiva autodestrucción.
Sebastián Franquis, iguanodonte del aparatismo más gandul y mezquino del PSC, subraya que solo los socialistas pueden impulsar un cambio en España. Pero, ¿cómo creer que los socialistas pueden cambiar el país si son incapaces de cambiar a Franquis, eterno zorrocloco oportunista, al frente de la candidatura? Chano Franquis al Congreso de los Diputados en el año 2016. ¿Qué escritor de ciencia ficción pudiera haberlo escrito hace veinte años? ¿Y en Santa Cruz de Tenerife? Pues ahí nos saluda otra inyección de cambio y esperanza, nada menos que Francisco Hernández Spínola, la papada más renovadora del PSOE. Otra vez Hernández Spínola. Como dice una amiga, socialista lúcida y sufrida: "¿Quién puede resistirse a votar dos veces por Paco Spínola?" Otro superviviente de ese aparato oligarquizado que terminó por engullir al partido, vicesecretario general con Juan Carlos Alemán, con Juan Fernando López Aguilar, con José Miguel Pérez, un ejemplo acabado de burócrata de la política incapaz de mover una silla en una sede del partido, porque sería peligroso o quizás pecado. Lo más portentoso de todo, sin embargo, es constatar que como candidato al Senado figura, sí, pueden creerme, José Vicente González Bethencourt. No, no es una broma. González Bethencourt o la nada nadeante. ¿No es impresionante esta voluntad de suicidio? Un cuarto de siglo lleva González Benthencourt como un moscón zumbando alrededor del Senado sin aportar absolutamente nada, para ser exactos, a la sociedad tinerfeña, ni al partido, ni a los procesos electorales.

¿Esto es renovación? ¿Estos son los líderes y candidatos para reconstruir el proyecto socialdemócrata y ganar las elecciones para un Gobierno de reformas progresistas? ¿Así se combate la crecida de Podemos y sus mantras populistas en las encuestas?
Es muy amargo decirlo, pero tienen (y tendrán) lo que se merecen.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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