A flor de piel

A flor de piel

09.06.2016 | 13:32

La Organización Mundial de la Salud ( OMS ) ha celebrado en estos días el Día Mundial Sin Tabaco, con el propósito de fomentar un periodo de 24 horas libre de humo en todo el planeta. De esta manera, se quiere hacer hincapié en los riesgos sanitarios de este hábito, al tiempo que se pretende recordar a los políticos la necesidad de promover medidas eficaces que ayuden a reducir el consumo del tabaco. Este año, la campaña se presenta con el lema: " Prepárate para el empaquetado neutro", a través del cual se quiere hacer un llamamiento a todos los países para que apoyen el empaquetado neutro de los productos tabaqueros. Esta eficaz medida consiste en prohibir el uso de colores y cualquier tipo de publicidad en los paquetes de cigarrillos, limitando el diseño de las cajetillas, en las que solo aparecería el nombre de la marca y del producto siguiendo unas características de color y de tipo de letra generales para toda la industria. Esto resta vistosidad a la caja de tabaco y también resalta de forma más evidente las advertencias sanitarias de los riesgos del tabaco, con lo que se reduciría, por tanto, las ventas y en consecuencia el consumo de tabaco. Australia fue el primer país en apostar por esta medida en el año 2012, otros países la han ido adoptando posteriormente, si bien España, por el momento, ignora esta propuesta de la OMS. La lucha de las tabacaleras para frenar esta y otras medidas es bien conocida, mientras la OMS divulga que el tabaco mata cada año cerca de seis millones de personas y que es una de las causas de enfermedades más importante del mundo. Eso, sin contar que provoca un gasto sanitario directo e indirecto exorbitante que podría reducirse considerablemente. Fumar pone en peligro nuestra salud y la de los que están a nuestro alrededor, conocidos como fumadores pasivos. Después de cinco años de ley antitabaco los beneficios se han hecho evidentes: el número de fumadores entre 2009 y 2014 se ha reducido en 1,2 millones y el resto fuma en menor cantidad, así como las ganancias en materia de salud han sido extraordinarias con un descenso del 11% en los ingresos hospitalarios por infarto, de un 15% en los ingresos por asma infantil, sin olvidar una mejoría relevante de la salud respiratoria de los trabajadores de la hostelería. Todo esto debe animarnos a tomar conciencia de los beneficios de un entorno libre de humo. Como no podía ser de otra manera el tabaco también perjudica a la salud de nuestra piel. Distintas investigaciones han demostrado que el consumo de este nocivo producto y la exposición a la radiación solar son los principales factores de envejecimiento cutáneo y la combinación de ambos, responsables del envejecimiento prematuro de la piel. Fumar reduce la elasticidad natural de la piel por la rotura del colágeno y la elastina, por la reducción de su producción y del número de fibroblastos de nuestra piel. Todo esto provoca la aparición de arrugas. Las arrugas de un fumador son diferentes a las de las personas que no fuman, ya que la de los primeros son más estrechas y profundas, además de presentarse bien demarcadas. La nicotina del tabaco reduce la circulación periférica disminuyendo la llegada de sangre a las capas más superficiales de la piel. De igual manera, el monóxido de carbono del humo compite con el oxígeno por la hemoglobina de la sangre, motivo por el cual se reduce la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos. Esto explica porque los fumadores tienen una piel más apagada y deshidratada, con un color pálido a veces grisáceo o incluso amarillento. Otro efecto negativo del tabaco es la dificultad en la cicatrización de las heridas. Los fumadores tienen un riesgo tres veces superior de sufrir necrosis de una herida. Por esto es una buena recomendación dejar de fumar al menos una semana antes y después de someterse a una cirugía. El cabello también sufre los efectos nocivos del tabaco, dado que pierde luminosidad, se vuelve más quebradizo y aumenta su porosidad lo que hace que se impregne con más facilidad del característico olor a cigarillo. Por otro lado, existen algunas enfermedades dermatólogicas que se observan en fumadores como es el caso de la leucoqueratosis nicotínica de la lengua, también conocida como lengua de fumador, que consiste en la aparición de manchas blanquecinas o amarillo-grisáceas en el dorso de la lengua, con superficie gruesa debida a la irritación provocada por los alquitranes y al calor de la combustión del tabaco. No podemos olvidarnos de que algunas investigaciones han demostrado que ciertos tumores, como el carcinoma de células escamosas de la piel son más frecuentes en los fumadores y que el melanoma tiene mayor riesgo de metástasis en los pacientes que consumen tabaco que en los que no lo hacen. Definitivamente, dejar de fumar ayuda a nuestra piel a medio y largo plazo tanto desde un punto de vista estético como sobre todo y más importante desde su salud. Como pueden comprobar, son muchas las razones que deben animarnos a tomar conciencia de la importancia de apostar por una vida libre de humo. Buen día.

veronicadiaz.es

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