Tomando el pulso

La Laguna, olvidada

31.05.2016 | 02:00

M uchas veces nos referimos a este municipio como Patrimonio de la Humanidad, que lo es, pero de vez en cuando se encuentra uno con cosas nada acorde con este título. Con razón nuestros mayores con sus sabias palabras nos recuerdan aquello de "lo importante es lograrlo", pero muchos no caen en la cuenta de que el más difícil todavía, como en el circo, es mantenerse. Sorpresa, cuando paseando por sus calles, nos damos cuenta de que parece que existen unas muy conocidas y otras, menos. Hasta ahí todo normal, el problema se agudiza cuando se nos informa de la existencia de un colectivo de calles olvidadas, como Capitán Brotons, Bencomo, San Agustín, San Juan, Viana, Marqués de Celada, Heraclio Sánchez y Junta Suprema, todas ellas con pequeños comercios. Para los organizadores de eventos, que son los que deben tener mano izquierda y vaya por delante, no piensan como los empresarios, parece que sólo existen dos calles dentro del llamado Casco Histórico, La Carrera y Herradores. Opiniones consensuadas no hay, y eso está a vista de todos. Todo gira en torno a estas dos calles y los demás a verlas venir. En días señalados como el de la Familia, se colocan una serie de vallas que dificultan el acceso de los ciudadanos, que al verlas, cambian de dirección, creyendo que el acceso está cortado o como mínimo, limitado. A veces, a vista de todos, se puede apreciar una saturación de carpas en la zona de la Concepción, llegando a tener problemas las terrazas de los bares, que tanto pagan por tenerlas. El espacio para que pasen los peatones es mínimo y claro, eso de caminar chocando constantemente, pidiendo perdón si eres educado, como que no. Se apodera de uno una mínima calentura y exclama aquello de: ¡Me voy! Para ver lo dicho anteriormente, sólo hay que darse una vueltita y contrastar. Al mismo tiempo observar la cantidad de locales vacíos, por algo será. Unas veces por los elevados alquileres, que hay que abonar de forma puntual cada cuatro semanas, además de un chorro de gastos e impuestos y en otros casos porque la calle, que hipotéticamente es comercial, está muerta. No pasa gente y por consiguiente, la condena es el cierre. En fin, lo mejor, encontrar una solución que logre cambiar el nombre de "Calles Olvidadas" por "Calles con encanto", por ejemplo, eso sí, cuando se vean los resultados, no antes, para orgullo de todos.

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