El bar de Pepe

La estelada y la española

26.05.2016 | 02:00

L a cuestión es, básicamente, la educación. No me refiero a la educación adquirida en las escuelas, en las universidades, que también. Me refiero a esa educación que se mama en la cuna, la que nos viene dentro de nuestros genes y nos la inculcan los mayores; la educación en toda la extensión de la palabra y que de forma simple puede resumirse en el respeto mutuo.

Cuando 80.000 personas, en una final de un torneo de fútbol, insultan la bandera, el himno de cualquier país, no merecen otro calificativo que el de energúmenos analfabetos. La libertad de expresión que nos otorga la democracia no incluye que usted se pueda ciscar en mi bandera, en mi himno, una bandera y un himno por el que muchísimas personas han dado todo, incluyendo su vida, para que ese cretino la pitorree. Me importan tres docenas de huevos de avestruz si usted es de ultra izquierda o facha de derechas o independentista de los de Ezquerra Republicana de Catalunya, de Bildu o de la madre que los parió.

Tanto en Cataluña como en otras Comunidades del Estado Español, he tenido la oportunidad de presenciar eventos de toda índole donde la bandera de la Comunidad ondeaba por todas partes. Aprovechando cualquier tema ha sonado el himno de la comunidad, jamás he observado un silbido, o una demostración de rechazo, cosa que pasa inadvertida porque se presupone que lo normal es la muestra de respeto al símbolo de esa autonomía. No así ha sucedido en acontecimientos deportivos en los que ha participado la selección nacional, donde
siempre existen grupos de animales humanos, más parecidos a la edad del cromañón que a personas humanas del siglo XXI.

Los primeros en mostrar su rechazo a lo "español" fueron los vascos. El fútbol fue la disciplina deportiva elegida para el silbido y los insultos a todo lo que significaba España y el histórico San Mamés el punto de encuentro para aprovechar lo medios de comunicación y lanzar sus proclamas separatistas, claro que la mayoría de las veces los televidentes ni nos enterábamos, el sonido de ambiente se cerraba y las cámaras no se apartaban del césped para no recoger el ambiente del graderío. Ahora que se han calmado las "aguas turbulentas" en Euskadi, empiezan en el Nou Camp en Barcelona.

Lo sucedido en la final de la copa de S.M. el Rey del año 2015, además de ser vergonzoso, dejó el nombre de Catalunya y Euskadi a la altura del betún, y no sólo por abuchear a Felipe VI, por hacerlo a los símbolos de 47 millones de españoles, incluidos muchísimos vascos y catalanes que, aún siendo independentistas, no consideran apropiado el comportamiento de esos individuos que empañan el sentir democrático del pueblo catalán y vasco.

No estoy de acuerdo con la medida de prohibir las banderas autonómicas en los acontecimientos deportivos, porque pienso que esa prohibición, además de ser anticonstitucional, es totalmente inútil y contraproducente, ya que limita la libertad del ciudadano a expresar su condición de catalán, vasco, gallego etc. La cuestión estriba en el nivel de educación de cada pueblo, precisamente, esa particularidad se demuestra, como dije anteriormente, desde el respeto a la idiosincrasia de cada cual, porque el principio de la libertad de expresión exige ese nivel de respeto mínimo que en el fondo no es otra cosa que no hacer lo que no te gustaría que te hagan.

¿Qué ocurriría, qué sucedería si cuando suena Els Segadors (himno catalán) o el Eusko Abendaren Ereserkia (himno vasco) el resto de ciudadanos de otras regiones de la piel de toro lo "pitamos y abucheamos" ondeando la bandera rojo y gualda? Seguro estoy que nos tacharían de pueblo de bárbaros animales, panderetas y dictadores.

La solución no está en prohibir la entrada de la estelada o la ikurriña, la solución es aceptar que tanto el Barcelona CF como el Atlético de Bilbao no compitan en el torneo llamado de la Copa del Rey durante x años y multa al club, como responsable subsidiario de sus aficionados, de cuantiosas multas por exaltación a la violencia, estoy seguro que volvería la cordura a esta locura que de no acabar con ella terminaremos exportando analfabetos zoquetes por muy catalanes o vascos que se consideren.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine