Tribuna abierta

Los que no conocen Canarias

22.05.2016 | 02:00

Cuando alguien de nuestra familia está en dificultades procuramos ayudarle. Cuando alguien se encuentra en una situación especial, de enfermedad o debilidad, nos preocupamos un poco más por él o ella que por el resto. Cuando un hijo se nos va lejos, intentamos mantenernos en contacto frecuente con él, para saber de su vida, para estar tranquilos comprobando que le va bien. Todo esto es lo normal. Lo que hacemos todos en todas las familias.

Tal vez por eso me resulte tan difícil de entender cómo Madrid puede ignorar tanto y desde hace tanto a Canarias. Y no hablo de un ciudadano cualquiera. Si se le pregunta en Madrid a una persona de la calle por nuestras islas es probable que sólo las conozca de haber venido como turista o que sólo tenga un vago conocimiento de nuestra existencia. Eso es lo normal. Lo mismo que pasaría si le preguntan por Teruel o Lérida. Me refiero a los medios de comunicación o a los cargos de la Administración central del Estado.

El otro día pude ver una entrevista en TVE al presidente de todos los canarios, Fernando Clavijo. No pude evitar sentir entre tristeza y hartazgo por el notorio desconocimiento de los que preguntaban de los asuntos canarios. Eso no pasa cuando entrevistan al presidente de Cataluña o de Cantabria o de Galicia. Pero en el caso de Canarias es lo normal. Porque, al fin y al cabo, ¿de qué se informa habitualmente en los informativos nacionales de la televisión pública de todos los españoles? No es difícil de enumerar. Se lo digo: de las visitas de los Reyes o los ministros del Gobierno, de los incendios de nuestros montes o de las peores tragedias con víctimas mortales. Sólo somos noticia cuando la noticia viene de Madrid o cuando es un suceso grave.

El Gobierno peninsular ha creado una corte centralista. Los asuntos que ocupan en Madrid son los suyos propios, los de Cataluña, País Vasco, Andalucía, Valencia y Galicia. A los demás territorios del Estado es muy difícil verlos. A nuestras islas, muy raramente.
Lo que le pasa a Canarias, en cuanto a desconocimiento e ignorancia, no es exclusivo. Pero es más doloroso porque somos los que más lejos estamos, los que deberíamos dar más motivos de preocupación por nuestros indicadores socioeconómicos, por las dificultades que suponen los extracostos de estar tan lejos de nuestros mercados y nuestros conciudadanos europeos.

El Gobierno peninsular anunció el otro día que estaba dispuesto a establecer una tarifa plana para el transporte aéreo en las islas Baleares. El Gobierno de Canarias puso el grito en el cielo y enseguida se aclaró que por supuesto, sería para todas las islas. La Gomera sigue esperando un cable eléctrico que la una a Tenerife para formar un solo sistema. Las islas Baleares tienen una nueva conexión por cable submarino con la Península, inaugurada hace unos pocos meses, que costó 450 millones de euros dentro de un programa de inversión en redes de más de mil millones (que incluía otras interconexiones y mejoras en el archipiélago) con lo que podrá acceder a un suministro seguro y eficiente de energía. Y el gobierno de las islas se opuso valientemente a que se realizara ninguna prospección petrolífera en aguas del Mediterráneo que pudiera afectar a su sector turístico. Si hacen ustedes una pequeña comparación entre estas noticias del archipiélago balear y las que se refieren a las nuestras, situadas a más de mil doscientos kilómetros de las costas peninsulares, verán cómo siempre salimos perdiendo en cuando al trato que se nos dispensa, al caso que se nos hace y a la comprensión de nuestros problemas que tiene Madrid. Por todas estas razones y por muchas más no me cansaré de recordar la importancia que supone contar con representación en Madrid y que Ani Oramas esté allí para hablar de Canarias.

¿Podemos hacer algo para cambiarlo? Sí. ¿Explicar una y otra vez nuestra realidad? Lo hacemos cada vez que hablamos con lo altos cargos de la Administración central. ¿Convencer a Madrid, como hicimos con Bruselas, de las especiales condiciones que conlleva vivir, trabajar, producir y moverse en Canarias? Lo intentamos permanentemente. Tal vez poco a poco logremos algo. Y si los canarios quisieran, tal vez nos vendría bien volver a tener más influencia política en Madrid. Porque una cosa es segura: gobierne quien gobierne nos va a hacer mucho más caso si le hace falta el voto de los diputados nacionalistas canarios, como ya ocurrió alguna vez en el pasado. Como tendría que volver a ocurrir en el futuro.

Si tuviéramos más fuerza en Madrid, si fuésemos necesarios para apoyar al gobierno, estoy seguro de que se hablaría mucho más de nosotros y se tendrían más en cuenta nuestros problemas. Para llamar la atención de quienes te ignoran no hay nada mejor que ser imprescindibles. Si se lo piensan verán que tengo razón. Y que está en sus manos conseguirlo.

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