Crónicas de la Revo-ilusión

Marionetas en el vacío

19.05.2016 | 02:00

E stamos llenando todo de vacíos", simple y genial frase del director de cine José Luis Cuerda, que merece ser enmarcada como un símbolo de nuestro tiempo. Una clave que arroja algo de luz sobre la ausencia de líderes creíbles, percibidos como marionetas que cuelgan de unos hilos sin sujeción a nada ni a nadie en concreto. La falta de proyectos ilusionantes que vertebren a la sociedad en su conjunto, nos deja una sensación de discontinuidad. Algunos osados se erigen en árbitros que creen tomar decisiones importantes, pero lo que entendíamos como importante ha dejado de existir, porque sus efectos apenas llegan al día siguiente. Así se explica que sigamos sin gobierno y que la conformación de un pacto se torne una empresa muy difícil, tras las próximas elecciones. El miedo a perder se ha transformado en el terror a desaparecer. Inseguridad e incertidumbre son nombres que ya se conjugan como verbos para definir la acción de lo indefinible.

Las ideologías contemporáneas entran en barrena, perdidas en la rotundidad de la revolución tecnológica. Los antiguos dioses salen corriendo despavoridos ante este post humanismo capaz de desafiar al envejecimiento y a la muerte. Entre tanta perplejidad, nos agarramos al espectáculo para sumergirnos en el show de la vida y evadirnos de nosotros mismos. Terapias de todo tipo se ofrecen para satisfacer una demanda en aumento. Angustia, pánico, ansiedad, depresión, algunos síntomas que entran en el catálogo de los horrores en nuestro ser interior, superado por la magnitud de la globalización. Los países que eran diferentes, se integran en grandes regiones comerciales que compiten por sobrevivir a un desorden nuevo, los índices bursátiles son gestionados por la inteligencia artificial, el control de los perfiles de los ciudadanos es el arma de dominio más eficaz, las clásicas luchas por el poder político y económico ceden el testigo a la batalla por obtener más información, más poder sobre las marionetas, para poder guiarlas, a las grandes, medianas y pequeñas marionetas que se columpian de un vacío a otro.
Gracias, Cuerda.

rafadorta.blogspot.com

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