Tribuna abierta

¿Moverse o acomodarse? Creciendo entre decisiones

18.05.2016 | 12:21

D eterminismo o libre albedri?o? ¿Qué se puede esperar que respondamos en el contexto histórico y social que nos ha tocado vivir? El libre albedrío, presente majestuoso del Universo omnipresente, ha sido el privilegio humano por excelencia que le distingue del resto de los seres vivos. Sin embargo, en algunos contextos situacionales, complicados, el determinismo parece ganar terreno, haciendo la lucha por el cambio y la transformación tremendamente difícil. Aún así, el ser humano, haciendo uso de su capacidad para elegir y decidir, goza de esa contradicción misma donde el conflicto inevitable surgido entre opuestos engendra nuevos conceptos (Hegel) que conducen a un nuevo conocimiento de sí.

Los contextos sociales demandan cambios y crecimiento. Siempre, en todas las épocas, reclaman adaptación. Adaptación venida por transformaciones que pondrán a prueba nuestra capacidad de resiliencia y hasta también de paciencia, pues las situaciones que estamos viendo a diario ocupando los titulares en prensa no nos dejan -o al menos no deberían dejarnos- impasibles. Me pregunto si nuestro libre albedrío no estará un poco atascado, acomodado en el determinismo que muchas veces nos sirve de pretexto para mirar hacia otro lado. Un retrato minucioso, honesto y sin velar de nuestro propio ser, fijado e inmutable en su propio determinismo, nos arroja una visión algo preocupante de nuestro sino, pues el miedo a caminar a veces provocado por frustraciones del pasado, por el miedo a la pérdida del control o por puro y simple egoísmo humano, provocan parálisis cerebral aguda, transformada en la idiotez hecha bandera.

Los expertos definen como resiliencia la capacidad que tiene una persona para sobreponerse de una circunstancia traumática, superar la adversidad y salir fortalecido de ella. Y es que cada uno de nosotros atraviesa etapas de vida donde sus vivencias experienciales, actitudes, dolores, pasiones, frustraciones, desencantos e ilusiones, conforman los cambios y transformaciones que hacen de esa persona el individuo que en suma es. La sociedad, así mismo, conjunto de individuos que conviven unos con otros, también pasa por períodos y reajustes, adaptándose al devenir de los tiempos.

Y es que somos responsables de nuestro propio libre albedri?o, tomando decisiones y elecciones que, partiendo del nivel más profundo de nuestra persona, del que a veces ni siquiera somos conscientes, asisten a la internalización en nuestra mente y en nuestra conciencia, cual de un proceso alquímico se tratara, marcando un efecto dominó en nuestro entorno más cercano y familiar primero, y en nuestra comunidad, después. Vienen a mi memoria los versos del sublime Benedetti, "no te rindas, aún estás a tiempo... desplegar las alas e intentar de nuevo... no te rindas..." como recordatorio y canto a la valentía de hacer uso de tan preciado regalo. A veces, el vértigo que produce asomarnos siquiera a la idea de intentar un movimiento distinto, nos puede paralizar y hacer olvidar que nuestras voluntades son libres. Libres y por tanto expuestas a errores, pero también ser grandiosas y sorprendentes, y hasta inesperadamente liberadoras.
Así, el libre albedrío llama a la puerta, a veces de manera sutil, casi imperceptible. A veces, de manera brutal y trascendental, provocando así la caída de torres que se creían firmes y poderosas solo por contar con el arraigo del tiempo a su favor.

El grado e intensidad que dejemos al determinismo, marcará la acción de nuestro albedrío. "En el hombre su carñacter es lo mismo que su destino" (Heráclito, 500 A d C). Nuestro carácter permitirá, por tanto, salir de nuestro determinismo e insuflar así sentido a nuestras acciones y pensamientos. En nosotros se encuentra pues, la oportunidad de llevar una vida más plena o al menos en coherencia y responsabilidad con nuestras propias elecciones y decisiones. Usted decide: moverse o acomodarse.

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