Editorial

El Puerto de Santa Cruz gana peso

15.05.2016 | 02:00

E l Puerto de Santa Cruz de Tenerife es la principal puerta de entrada a la capital y la Isla. Aún con la construcción de los dos aeropuertos, el 60% de los materiales que se utilizan en la producción de bienes en Tenerife llegan a través de los muelles capitalinos. Pese a que la Isla dispone de 13 puertos en sus costas, solo dos se dedican al transporte de pasajeros, el de Santa Cruz y el de Los Cristianos. Además, la instalación sureña carece de capacidad para mover mercancías en la escala necesaria para abastecer a la población. Mientras, el muelle chicharrero aglutina el 23% del transporte de pasajeros por vía marítima de Canarias y acoge al 36,5% de los cruceristas que arriban a Canarias y al 7,8% del total nacional. Aparte de acoger conexiones marítimas interinsulares, el Puerto chicharrero es punto de escala de numerosas líneas marítimas que lo ligan con los principales puertos de Europa, África y América.

Aparte de ser nexo de unión entre los continentes, la instalación capitalina es uno de los principales motores de la economía isleña, pues es el segundo puerto de Canarias en cuanto a tráfico de mercancías, precedido del de Las Palmas y a una distancia muy significativa de los restantes puertos canarios.

Prueba de la actividad económica que se desarrolla en los terrenos portuarios son los alrededor de 4.319 metros, el 38% de la longitud total de atraque, que se destinan a prestar servicios de transporte marítimo de pasajeros y cruceristas. Asimismo, al menos 2.013 metros de longitud en las dársenas están dedicadas al desarrollo de actividades de transporte de mercancías, el 17,7% de la longitud total de atraque. De ellos, 875 metros son específicos para contenedores, 883 metros tienen uso polivalente, otros 300 se especializan en la entrada y salida de graneles sólidos y líquidos y cerca de 1.800 metros se dedican a la actividad pesquera, fresca y de congelados.

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife ha ganado peso en la economía de la Isla, pues en los últimos meses se han sumado nuevas empresas. Así, a la actividad química, desarrollada por Ascanio Química SA, y la que viene realizando desde 1930 la Refinería santacrucera, hay que sumar la puesta en marcha esta misma semana de la primera fábrica de Canarias de hipoclorito sódico, una instalación con la que se abastecerá a todas las Islas y también a África occidental de cloro, un producto de primera necesidad usado para la desinfección del agua y que hasta ahora era importado al 100% de la Península y otros países. Está ubicada junto al muelle de la Dársena Pesquera y ocupa una parcela de 4.883 metros cuadrados.

La puesta en marcha de esta fábrica, adscrita a la Zona Especial Canaria (ZEC), cuyas obras comenzaron hace siete meses, ha implicado ya la creación de 54 puestos de trabajo, de los que 15 son directos y 39 indirectos. A estos se añadirán en los próximos dos años, según explicaron Javier Barroso y Miguel Valcárcel, administradores de esta nueva empresa, Biomca Química, otros 70 puestos de trabajo más, de los que 10 serán también directos y 60 indirectos, lo que supone un total de 124 empleos en la capital. Además, los responsables de la planta ya han anunciado que necesitarán personal tanto para el transporte como para la exportación del producto, las 22.000 toneladas de cloro que se fabricarán al año.

Esta no es la única inversión que se ha realizado en el muelle chicharrero en los últimos años –Biomca Química ha invertido más de 5,5 millones de euros en poner en marcha la nueva fábrica de cloro–, pues también está ya en marcha la fábrica de chocolates y galletas que se ha instalado en los terrenos portuarios de la capital tinerfeña. United Confectionary SL se ha instalado en los rellenos de la Dársena Pesquera, concretamente en una parcela que ocupa unos 15.720 metros cuadrados y da trabajo a unas 300 personas.

También se ha empezado a construir el nuevo astillero en el Dique del Este, una instalación que estará operativa dentro de un año para poder realizar reparaciones a buques flotantes y a plataformas. El astillero precisará la contratación de una plantilla fija formada por 60 personas, la mitad ingenieros navales e industriales y el resto personal técnico, según Jonathan Pérez, director general Tenerife Shipyards, la empresa encargada del astillero, en el acto de colocación de la primera piedra del inicio de las obras.

Una vez esté operativo, se podrán reparar en tierra buques de hasta 230 metros de eslora y 36 de manga, y desde allí se dirigirán las reparaciones que se hagan en las plataformas, ha precisado Pérez, quien prevé facturaciones por encima de los 30 millones de euros al año en proyectos de reparación de plataformas petrolíferas.

El Puerto de Santa Cruz se ha convertido, por tanto, en la puerta de entrada de la Isla, en uno de sus motores económicos y en una plataforma para la generación de puestos de trabajo, algo esencial para el desarrollo de Tenerife y del Archipiélago.

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